Carlos Cantero ha iniciado la nueva temporada al frente del Casademont Zaragoza femenino con una idea clara: mantener la base del curso pasado y volver a competir alto. El entrenador, que se perdió el tramo final del ejercicio anterior por su baja de paternidad, completó este martes su primera sesión de preparación tras los reconocimientos médicos y las pruebas de esfuerzo del lunes.
El primer dato de peso está en la continuidad del grupo. El club ha asegurado la permanencia de Laia Flores, Helena Oma, Nadia Fingall, Veronika Vorackova, Ornella Bankolé, Merritt Hempe, Nerea Hermosa y Mariona Ortiz, una estructura que Cantero considera valiosa para arrancar el curso sin rehacerlo todo desde cero. A esa base se suman Carla Brito, Aisha Sheppard, Yarden Garzon, Kristine Vitola y Astou Ndour, aunque esta última no se incorporará hasta enero.

La puesta en marcha, sin embargo, será incompleta. El técnico advierte de una pretemporada atípica porque las convocatorias internacionales y la WNBA le impedirán trabajar durante varias semanas con toda la plantilla. “Volvemos a tener una plantilla larga, pero de momento nos faltan jugadoras con un peso importante”, señaló, al pedir paciencia mientras se ensamblan las piezas y se adaptan las nuevas incorporaciones.
Ese margen de adaptación importa especialmente en dos casos: Carla Brito y Yarden Garzon afrontan su primera experiencia en el baloncesto profesional, y Cantero quiere ver cómo responden en su primer año y cómo encajan en un grupo que, a su juicio, ha ganado tiro exterior con jugadoras altas en el perímetro. El entrenador insiste en que no sirve pensar en reemplazos directos para las salidas y que el objetivo pasa por construir el mejor equipo posible con los medios disponibles, sin perder de vista que la ambición vuelve a ser máxima.
