InicioDeportesOtrosCarlos Verona expone su régimen alimenticio en el Tour

Carlos Verona expone su régimen alimenticio en el Tour

Fecha:

Artículos relacionados

El oro de 2006 dejó una herencia decisiva, pero también una exigencia nueva para el baloncesto español

Veinte años después, el Mundial conquistado por España en Saitama sigue siendo mucho más que el primer gran título de la selección abso

Ter Stegen convierte la ausencia de su padre en una lección sobre la familia

Marc-André ter Stegen ha explicado que su padre abandonó a la familia cuando él tenía diez años y que nunca volvió a verlo. E

El récord de Flick redefine el debate sobre el nuevo modelo competitivo del Barcelona

El Barcelona de Hansi Flick ha convertido las cuatro primeras jornadas de LaLiga en una declaración de intenciones. Cuatro victorias, 17

Leclerc queda pendiente de autorización médica tras su accidente en Monza antes del estreno del Madring

Ferrari mantiene todas sus previsiones abiertas sobre la participación de Charles Leclerc en el regreso de la Fórmula 1 a

Una pancarta sobre Ceuta y Melilla reabre el debate político en un estadio de Fez

Los aficionados del Magreb de Fez, conocido como MAS Fez, exhibieron este domingo una gran pancarta con el lema «Ceuta y Melilla,

Carlos Verona, ciclista del equipo Lidl-Trek, ha compartido detalles precisos sobre su alimentación durante el Tour de Francia 2026. El corredor madrileño, de 34 años, describió un protocolo que combina ingestas planificadas con ajustes según la exigencia de cada etapa. Su testimonio surge en el contexto de una colaboración con su hermana Marta Verona, ganadora de MasterChef 6, quien visitó el autobús del equipo para documentar la logística interna de la carrera.

Verona acumula una trayectoria que incluye pasos por Omega Pharma-Quick Step, Orica/Mitchelton y Movistar Team antes de incorporarse a Lidl-Trek en 2024. Formado desde los 17 años en el Centro de Alto Rendimiento de Sant Cugat, el ciclista ha mantenido presencia habitual en selecciones españolas y ha sumado victorias en pruebas como la Vuelta a la Comunidad de Madrid sub-23. Estos antecedentes proporcionan el marco para entender cómo gestiona las demandas energéticas de una gran vuelta de tres semanas.

El contexto del Tour de Francia 2026

En la edición 2026, Verona compartió equipo con Juan Ayuso, Mattias Skjelmose y Mads Pedersen. La presencia de estos corredores influyó en la distribución de roles dentro del autobús, donde cada miembro sigue protocolos nutricionales individualizados. La ronda gala exige una planificación que va más allá de la mera cantidad de calorías y considera el momento exacto de cada ingesta para mantener el rendimiento durante las seis horas medias de competición diaria.

El vehículo del equipo funciona como base operativa durante las etapas. Dispone de cocina, ducha y zonas de recuperación que permiten a los ciclistas completar su rutina sin depender de instalaciones externas. Esta infraestructura resulta determinante para controlar la ingesta de hidratos de carbono y proteínas en ventanas temporales concretas.

Distribución de calorías y macronutrientes

Verona detalló que los días de competición requieren entre 5000 y 8000 kilocalorías. La diferencia depende de la dureza del perfil y de la temperatura ambiente. En etapas llanas o de menor intensidad, el gasto baja a cifras cercanas a 5000 kilocalorías, lo que obliga a reducir la ingesta para evitar un aumento de peso no deseado. El ciclista señaló que resulta más complicado ajustarse a 2000 kilocalorías en jornadas de recuperación que consumir 8000 en un día de competición.

Durante la etapa, el corredor mantiene una ingesta continua de 100 a 120 gramos de hidratos por hora. Esta cantidad se reparte entre geles y barritas, con variaciones según la tolerancia individual y el ritmo de la carrera. La estrategia busca evitar picos de glucosa y mantener un aporte constante de energía sin sobrecargar el sistema digestivo.

Secuencia de comidas antes, durante y después de la etapa

El desayuno se realiza tres horas antes del inicio de la etapa. Una hora antes de la salida, los ciclistas preparan café en la cafetera del autobús y complementan con un pastel casero elaborado por el personal de apoyo. Esta combinación proporciona una última reserva de glucógeno sin generar molestias gástricas durante los primeros kilómetros.

Tras la etapa, alrededor de las cinco de la tarde, se consume un batido de recuperación con proteínas. Posteriormente, tras una ducha rápida, se prepara una comida sólida compuesta por arroz, pollo y tortilla. Entre esta comida y la cena transcurren tres horas, intervalo que en temporadas anteriores incluía un tentempié adicional. Verona explicó que en los últimos años ha eliminado ese snack intermedio para favorecer una digestión más completa antes del descanso nocturno.

El papel de la nutricionista y la logística familiar

Marta Verona, formada en el Basque Culinary Center, ha aportado su experiencia como chef y creadora de contenido para visibilizar estos procesos. Su presencia en el autobús permitió registrar cómo se coordinan los tiempos de preparación de alimentos con las necesidades de recuperación de los corredores. La colaboración entre hermanos ilustra cómo el conocimiento técnico de la nutrición deportiva se integra con la práctica culinaria cotidiana.

El equipo Lidl-Trek mantiene un enfoque que prioriza la individualización de las pautas alimentarias. Cada ciclista ajusta las cantidades según su peso, su umbral de lactato y sus preferencias digestivas. Esta personalización reduce el riesgo de problemas gastrointestinales, uno de los factores que más influyen en el abandono durante las grandes vueltas.

Implicaciones para el rendimiento a largo plazo

La gestión calórica descrita por Verona refleja una tendencia general en el ciclismo profesional actual: el control preciso de la energía disponible para maximizar la potencia sostenida sin comprometer la composición corporal. Los corredores de WorldTeam como él compiten en un entorno donde las diferencias de segundos se miden en vatios por kilogramo, lo que convierte cada comida en una variable de rendimiento medible.

Los datos aportados por el ciclista coinciden con los protocolos que aplican otros equipos del UCI WorldTeam. La ingesta de 100-120 gramos de hidratos por hora durante la etapa se ha consolidado como estándar desde hace varios años, respaldada por estudios sobre oxidación de carbohidratos en esfuerzos prolongados. La diferencia entre equipos radica, sobre todo, en la calidad de los productos y en la capacidad de adaptarlos a las condiciones específicas de cada jornada.

Verona continúa su temporada con el objetivo de completar el calendario restante sin interrupciones por fatiga acumulada. Su testimonio ofrece una visión concreta de cómo se traduce la teoría nutricional en decisiones diarias dentro del contexto de una de las competiciones más exigentes del deporte mundial.

Últimas noticias