La Casa Blanca defendió el derecho de los jugadores de la selección argentina a exhibir la bandera “Las Malvinas son argentinas” tras la victoria sobre Inglaterra en las semifinales del Mundial 2026. Andrew Giuliani, director ejecutivo del grupo de trabajo del torneo, afirmó que la Primera Enmienda garantiza esa libertad en territorio estadounidense y descartó cualquier limitación.

El presidente Javier Milei respaldó el gesto como un sentimiento legítimo de los argentinos, aunque aclaró que la estrategia diplomática por la soberanía sigue un camino distinto. El antecedente de 2014 indica que cualquier sanción de la FIFA se limitaría a una multa económica, sin afectar el desarrollo del torneo.
Esta postura estadounidense refuerza el principio de libertad de expresión en el país anfitrión y separa el plano simbólico del reclamo territorial, evitando que el incidente derive en un conflicto diplomático mayor.
