Tras el retroceso de la FIFA en sus planes de privatizar el Mundial de Clubes y la Copa del Mundo, la UEFA celebró el resultado como una victoria clara liderada por Aleksander Ceferin. El comunicado emitido por el organismo europeo destacó el rechazo unificado de aficionados, ligas, clubes y gobiernos, que obligó a Gianni Infantino a recular.

Ceferin, presidente de la UEFA desde 2016, ha consolidado su influencia al movilizar a las federaciones europeas contra iniciativas que priorizan ingresos masivos por encima del equilibrio competitivo. Su trayectoria como abogado especializado en derecho penal y mercantil, sumada a su rol previo en la federación eslovena, le permitió construir una coalición efectiva que ya había frenado la Superliga en 2021.
Con su mandato a punto de concluir y sin intención de presentarse de nuevo, esta confrontación deja a Ceferin como figura que preservó la autonomía del fútbol europeo frente a la FIFA. Infantino, en cambio, enfrenta una erosión de apoyo que limita sus proyectos futuros. La unidad europea demuestra que la resistencia coordinada sigue siendo un contrapeso real ante intentos de comercialización extrema.
