Francisco Cerúndolo convirtió una noche que comenzó con una confusión incómoda en una de las victorias más significativas de su carrera. Antes de ingresar al Arthur Ashe Stadium para enfrentar a Taylor Fritz, el argentino fue anunciado por la organización como representante de Chile. Minutos después, el tenista nacido en Argentina respondió en la cancha con una remontada de alto impacto: venció al estadounidense por 3-6, 4-6, 6-3, 6-4 y 6-4, tras tres horas y 40 minutos, para alcanzar por primera vez los octavos de final del US Open.
Un anuncio equivocado en el mayor escenario
El error ocurrió durante la presentación de Cerúndolo en Flushing Meadows. “From Chile… Francisco Cerúndolo”, dijo el presentador del recinto, pese a que el jugador ocupa un lugar destacado dentro del tenis argentino y es dirigido por Nicolás Massú, entrenador chileno. Esa última circunstancia puede explicar parcialmente la asociación, pero no evita el carácter llamativo de la equivocación: la nacionalidad forma parte central de la identidad competitiva de un tenista, especialmente en un estadio principal y en un partido de Grand Slam.

La transmisión de ESPN advirtió de inmediato la situación. El periodista Eduardo Varela corrigió el anuncio al señalar que Cerúndolo era argentino, mientras que el extenista Daniel Orsanic añadió una precisión que acentuó la ironía: el chileno que jugaría más tarde era Alejandro Tabilo, programado ante Alexander Zverev. La escena fue breve, pero expuso una falla de protocolo en un torneo cuya puesta en escena se apoya precisamente en la precisión de sus presentaciones y en la proyección internacional de sus protagonistas.
De dos sets abajo a controlar el partido
La anécdota quedó rápidamente relegada por el desarrollo deportivo. Fritz, décimo del ranking ATP y uno de los principales referentes locales, tomó el control inicial con agresividad y consistencia. Cerúndolo cedió los dos primeros parciales y llegó a encontrarse con un quiebre en contra en el tercero. En ese contexto, la victoria parecía alejarse: no sólo enfrentaba a un top 10, sino también a un rival respaldado por el público estadounidense y con experiencia reciente en las instancias decisivas del torneo.
La reacción del argentino se construyó desde un cambio gradual, no desde un giro repentino. Recuperó el quiebre en el tercer set, ganó confianza en los intercambios largos y comenzó a encontrar una mayor profundidad con sus golpes. A partir de allí redujo los márgenes de Fritz, logró imponer un ritmo más incómodo para el norteamericano y elevó su eficacia en los momentos de mayor presión. Los parciales de 6-3, 6-4 y 6-4 reflejan una remontada sostenida: Cerúndolo no necesitó un desenlace caótico, sino que fue consolidando el dominio que inicialmente no había conseguido.
La lectura del ganador: paciencia y ajuste competitivo
Tras el encuentro, Cerúndolo reconoció con franqueza la superioridad de Fritz en el arranque. “Él estaba jugando mucho mejor que yo en los primeros dos sets, muy agresivo. No me sentía cómodo en absoluto”, explicó. El punto de inflexión, según su propio análisis, fue recuperar el quiebre en el tercer capítulo. Desde entonces, dijo, pudo incorporarse “paso a paso” al partido y encontrar en los dos sets finales un nivel de tenis que no había mostrado ni en el tramo previo del duelo ni en sus rondas anteriores.
Esa declaración permite dimensionar el valor técnico de la victoria. Cerúndolo no atribuyó el resultado a una baja aislada de su rival, sino a una capacidad propia de adaptación. En partidos al mejor de cinco sets, la lectura táctica y la estabilidad mental suelen pesar tanto como el impulso inicial. El argentino logró modificar una dinámica desfavorable cuando todavía había tiempo para hacerlo y sostuvo esa mejora durante más de dos horas posteriores a perder el segundo set.
Un triunfo que altera su registro en los grandes torneos
El resultado tiene un peso estadístico y simbólico. Cerúndolo consiguió su primera victoria ante un jugador del top 10 en un torneo major y además inclinó a su favor el historial con Fritz. Ambos llegaban con un antecedente de triunfo por lado en el circuito; el duelo del US Open, por su contexto y exigencia, funciona como un desempate de mayor relevancia. Superar a un jugador local de élite en el Arthur Ashe también refuerza su capacidad para competir en ambientes adversos, un aspecto decisivo para aspirar a recorridos profundos en Grand Slam.
La clasificación a octavos representa, además, un avance concreto en la relación de Cerúndolo con el US Open. Hasta ahora no había alcanzado esa ronda en Nueva York. La victoria amplía su horizonte en el cuadro y le ofrece una oportunidad de transformar una actuación destacada en una campaña de mayor alcance. Para el tenis argentino, que busca sostener presencia en las segundas semanas de los grandes torneos, su rendimiento adquiere una dimensión adicional: confirma que el país cuenta con un jugador capaz de responder ante los rivales de máxima jerarquía.
El próximo desafío ante Alexander Blockx
En los octavos de final, Cerúndolo se medirá con el belga Alexander Blockx, ubicado en el puesto 34 del ranking y vencedor del italiano Flavio Cobolli, sexto preclasificado, por 6-7(4), 6-3, 6-0 y 6-3. El cruce plantea un escenario distinto al de Fritz. Cerúndolo llegará con el impulso de haber superado una prueba de enorme exigencia, pero también con el desgaste de un partido de tres horas y 40 minutos. Blockx, por su parte, llega tras derrotar a uno de los principales favoritos del cuadro.
La clave para el argentino será administrar la carga física sin perder la convicción recuperada ante Fritz. Su triunfo en el Arthur Ashe dejó una imagen doble: primero, la de un error protocolar que fue corregido en plena transmisión; después, la de un jugador argentino que evitó quedar definido por ese episodio y se impuso con autoridad competitiva. En un torneo donde la presión amplifica cada detalle, Cerúndolo encontró la mejor forma de responder: con una victoria que ya forma parte de su recorrido más importante en Nueva York.
