Chero Celemín ha retomado su escaño en el gobierno municipal de A Coruña tras la dimisión de Noemí Díaz al frente de Infraestructuras. El pleno de toma de posesión, descrito como breve pero intenso por la alcaldesa Inés Rey, marca el regreso de un perfil con experiencia previa en el Concello y una trayectoria consolidada dentro del PSOE local. El nuevo concejal asume un área clave en un momento en que la ciudad enfrenta decisiones relevantes sobre movilidad y obras públicas antes de las elecciones de 2027.
El peso de la experiencia en un área estratégica
La salida de Noemí Díaz por motivos personales obligó a una reorganización interna que coloca a Celemín al frente de Infraestructuras mientras la Movilidad pasa a manos de Monste Paz. Esta redistribución no es meramente administrativa: Infraestructuras concentra proyectos de calado que afectan tanto al tejido económico como a la calidad de vida de los vecinos. La trayectoria de Celemín, que ocupaba el siguiente puesto en la lista socialista de 2023, aporta continuidad y conocimiento de los expedientes ya en marcha.
El momento de su intervención, con el comentario sobre jurar fidelidad a la selección española, sirvió para rebajar la tensión del acto protocolario. Sin embargo, detrás de la ligereza se percibe la necesidad de proyectar una imagen de normalidad institucional en un gobierno que debe gestionar plazos ajustados en licitaciones y obras.

Reacciones cruzadas entre los grupos municipales
Los portavoces de BNG, PP y PSOE coincidieron en destacar la capacidad de diálogo de Celemín. Avia Veira le deseó aciertos que beneficien a la ciudadanía hasta 2027. Miguel Lorenzo, del grupo Popular, recordó los encuentros matutinos y valoró el tono positivo que el nuevo concejal aporta a los debates. Desde el propio PSOE, José Manuel Lage subrayó que su regreso será provechoso para la alcaldesa y para el conjunto de la ciudad.
Estas intervenciones revelan un consenso superficial sobre la figura personal de Celemín, pero también dejan entrever que el verdadero contraste se producirá en el desarrollo de los proyectos concretos. El respeto institucional expresado por todos los grupos contrasta con la necesidad de fiscalizar decisiones que afectan a presupuestos y plazos de ejecución.
Tres variables que condicionarán su gestión
La primera variable es la coordinación entre Infraestructuras y Movilidad, ahora separadas. La segunda reside en la capacidad de acelerar licitaciones pendientes que arrastran retrasos desde legislaturas anteriores. La tercera, y quizá más determinante, es el margen de maniobra presupuestario en un contexto de contención del gasto municipal.
Cada una de estas variables exige una lectura distinta de los equilibrios internos del gobierno. La separación de carteras puede agilizar trámites, pero también genera riesgo de solapamientos o vacíos de responsabilidad. La experiencia de Celemín como madrugador y negociador, según los testimonios recogidos, podría servir para mantener reuniones operativas con técnicos y empresas, aunque el éxito dependerá de la dotación real de recursos.
Implicaciones para los proyectos de ciudad
Las obras de Infraestructuras en A Coruña suelen concentrarse en renovación de redes, accesibilidad y conexión entre barrios. El regreso de un concejal con conocimiento previo de estos expedientes reduce el tiempo de aprendizaje, pero aumenta la presión sobre resultados tangibles antes de mayo de 2027. Los grupos de oposición ya han señalado que evaluarán el ritmo de ejecución más que las declaraciones de intenciones.
Desde el punto de vista de los vecinos y asociaciones, la expectativa se centra en que los retrasos acumulados en algunos viales y equipamientos se resuelvan sin nuevos aplazamientos. Para el tejido empresarial vinculado a la construcción y servicios, la llegada de Celemín representa una oportunidad de retomar contactos fluidos con el área responsable de adjudicaciones.
Riesgos y márgenes de maniobra hasta 2027
El principal riesgo radica en la fragmentación de responsabilidades entre Infraestructuras y Movilidad. Si la coordinación falla, proyectos que requieren visión integral podrían fragmentarse. Otro riesgo es la posible aparición de tensiones presupuestarias derivadas de la evolución de los costes de materiales y la disponibilidad de financiación autonómica o europea.
Aun así, el perfil dialogante de Celemín y el respaldo explícito de la alcaldesa ofrecen un margen para construir mayorías puntuales en el pleno. El verdadero indicador de éxito no será el tono de los plenos, sino la capacidad de traducir las promesas de continuidad en obras visibles y dentro de los plazos comprometidos.
