El FC Dallas eliminó a Chivas de la Leagues Cup con una victoria por 1-0 que dejó al Guadalajara fuera de competencia en la fase inicial y profundizó el escrutinio sobre el técnico Gabriel Milito. El partido, disputado en Texas, confirmó la distancia entre la expectativa que rodea al club rojiblanco en México y su rendimiento fuera de la frontera, donde volvió a mostrar problemas de generación, definición y control en momentos clave.
La derrota llega en un contexto especialmente sensible para el proyecto de Milito. Tras un estreno que había dejado mejores sensaciones frente al LAFC, con un empate en tiempo regular y caída en penales, Chivas necesitaba sostener una línea competitiva en su segundo compromiso binacional. No ocurrió. El equipo sumó apenas un punto de seis posibles y regresará a Guadalajara con una imagen que contrasta con el peso institucional, comercial y simbólico que arrastra en Estados Unidos, donde suele jugar ante una afición numerosa y exigente.

Un equipo sin respuesta ofensiva
Milito apostó de inicio por Armando “Hormiga” González, pero el delantero no logró traducir esa confianza en presencia efectiva dentro del área. Su actuación reflejó el momento general de un ataque que no encontró continuidad ni precisión. Más allá de una o dos aproximaciones aisladas, Chivas se quedó sin profundidad y sin mecanismos claros para transformar posesión en peligro real.
El problema no fue únicamente de la delantera. En la construcción del juego, el equipo se vio lento en la circulación y previsible en los apoyos. Roberto “Piojo” Alvarado y González coincidieron poco en zonas de finalización, y cuando el Guadalajara logró acercarse al arco rival lo hizo con demasiada separación entre líneas. Esa desconexión facilitó el trabajo defensivo del conjunto texano, que nunca perdió el orden ni la concentración.
El error que inclinó el partido
FC Dallas fue paciente y terminó encontrando la jugada que definió la serie. Antes del gol ya había enviado señales de peligro con un tiro de Kaick Ferreira al minuto 24 y un cabezazo de Nolan Norris al 34 que exigió atención de la defensa rojiblanca. Chivas dejó pasar esas advertencias y continuó con una postura reactiva que le permitió a su rival crecer con el paso de los minutos.
La acción decisiva llegó al 72′. Santiago Moreno recuperó un balón tras un fallo en la salida de Chivas y habilitó a Logan Farrington, quien controló con tiempo suficiente y colocó el remate pegado al poste para el 1-0 definitivo. El origen de la jugada expuso una fragilidad que el Guadalajara ha arrastrado en distintos tramos del torneo: pérdidas en zonas comprometidas, tardanza para corregir y escasa capacidad para recuperar el orden una vez quebrada la estructura.
Milito, presión creciente y dudas de fondo
La eliminación no sólo deja a Chivas fuera de la Leagues Cup; también amplifica la presión sobre Milito en una etapa en la que cada resultado alimenta el debate sobre la dirección del proyecto. La crítica ya no se limita al marcador. Lo que inquieta en Verde Valle es la repetición de síntomas: poca agresividad, dudas en la gestión de los momentos adversos y un nivel de competitividad que no termina de sostenerse fuera del torneo local.
Con el regreso a Guadalajara, el entrenador argentino deberá responder a un entorno que exigirá explicaciones más precisas que las habituales. La derrota ante Dallas no fue una anomalía aislada, sino una señal de que el equipo todavía no resuelve sus problemas de ritmo, contundencia y lectura táctica en escenarios de alta exigencia. La Leagues Cup terminó pronto para Chivas, pero el costo deportivo y anímico de esta eliminación apenas empieza a medirse.
