La final del Mundial 2026 entre Argentina y España terminó en tensión tras la victoria española por 1-0 en el tiempo suplementario. Leandro Paredes protagonizó un cruce con Eric García que derivó en un forcejeo visible, con Gavi en el suelo y Otamendi enfrentado a Rodri. Argentina jugaba con diez hombres por la expulsión de Enzo Fernández y estaba cerca de los penales, lo que amplificó la frustración colectiva.

La intervención inmediata de Lionel Scaloni, junto a Walter Samuel, fue clave para separar a los jugadores y contener el conflicto antes de que se extendiera. El entrenador argentino también pidió a los rivales que retomaran sus festejos, demostrando control en un momento de alta carga emocional. El episodio ilustra cómo las finales extremas generan reacciones viscerales, pero también revela la capacidad de liderazgo para preservar la dignidad del equipo. Con el paso de los minutos, los jugadores se saludaron en la premiación, cerrando el torneo sin agravantes mayores.
