Franco Colapinto generó revuelo al criticar a la afición española tras la victoria de España por 1-0 en el Mundial. Durante la rueda de prensa previa al GP de Hungría, el piloto argentino, sentado entre Alonso y Sainz, felicitó a los campeones pero señaló la falta de creatividad en los cánticos de apoyo y la quema fallida de una camiseta de Messi.

En entrevista posterior con ESPN, Colapinto amplió sus palabras al observar camisetas españolas que aparecieron solo después del título. Destacó la cercanía histórica entre ambos países y lamentó que el fútbol convierta la rivalidad en gestos hostiles, como el intento de quemar la camiseta de un jugador que dio alegrías al Barcelona. Su observación sobre la repetición de canciones apunta a una hinchada que, según él, podría prepararse mejor para el próximo Mundial.
El comentario revela cómo un deporte masivo magnifica tensiones entre naciones cercanas. Aunque España mereció el título por su juego, la reacción de Colapinto expone la fragilidad de la imagen pública cuando el fútbol pasa de celebración a confrontación. Sus palabras circularon rápido y obligaron a la FIA a retomar el foco en la Fórmula 1.
