La selección Colombia femenina sub-19 de hockey subacuático se impuso por 1-0 a Nueva Zelanda en la final del Campeonato Mundial de la categoría disputado en Gebze, Turquía. El resultado otorgó al equipo dirigido por Freddy Miranda el primer título mundial para el país en esta disciplina. Ocho de las doce integrantes del plantel pertenecen al club antioqueño Galápagos, mientras que las restantes provienen de Cardumen y Aletas. El encuentro se resolvió con un gol en el segundo tiempo que definió un partido caracterizado por la paridad y el dominio defensivo de ambas escuadras.
Las condiciones del deporte y el contexto nacional
El hockey subacuático enfrenta a dos equipos de seis jugadores en el fondo de una piscina. Los participantes, en apnea, impulsan un disco con un stick pequeño hacia el arco contrario. Cada jugadora debe controlar la respiración y coordinar movimientos con precisión bajo el agua. En Colombia esta modalidad cuenta con escasa visibilidad mediática y presupuestos limitados por parte de las federaciones y entidades estatales. Las deportistas de la categoría sub-19 entrenaron en la Unidad Deportiva Atanasio Girardot de Medellín durante meses previos al torneo.
La falta de apoyo económico obligó a las familias a organizar distintas actividades de recaudación. Algunas vendieron postres y frutas en la ciclovía de Medellín, mientras que otras establecieron alianzas con empresas locales como Altamira Coffee de Risaralda. Paola Blandón, madre de la jugadora Ana Sofía Ríos Blandón, explicó que cada familia asumió de forma independiente los costos del viaje a Turquía. El proceso incluyó cinco entrenamientos semanales compatibles con los estudios de las adolescentes.

El desarrollo del torneo y las expectativas previas
Antes del inicio del certamen internacional pocas voces apostaban por un resultado favorable para la selección sub-19 femenina. El grupo había sido considerado el de menor proyección entre las delegaciones colombianas que viajaron a Turquía. Sin embargo, la constancia en la preparación y la cohesión del equipo permitieron superar a rivales de mayor trayectoria. El triunfo ante Nueva Zelanda se logró mediante una estrategia defensiva sólida y un contraataque oportuno que definió el marcador.
El entrenador Freddy Miranda, también responsable del club Galápagos, integró en el plantel a jugadoras con experiencia en torneos nacionales. La selección masculina sub-19 alcanzó el subcampeonato en la misma competencia, mientras que la categoría sub-24 masculina finalizó en cuarto lugar y la femenina sub-24 obtuvo medalla de bronce. Estos resultados reflejan un crecimiento sostenido del hockey subacuático colombiano en las distintas divisiones de edad.
El financiamiento familiar y las limitaciones institucionales
El modelo de autofinanciamiento aplicado por las familias de las jugadoras expone las dificultades estructurales del deporte en Colombia. La ausencia de patrocinios estatales o privados suficientes obliga a iniciativas particulares que demandan tiempo y recursos adicionales. Blandón destacó que la disciplina requiere constancia y capacidad para combinar estudios y entrenamientos intensivos sin interrupciones prolongadas.
Las actividades de recaudación incluyeron ventas de productos en espacios públicos y convenios con marcas regionales. Cada jugadora gestionó su propio presupuesto de viaje, alojamiento y alimentación durante el campeonato. Esta situación contrasta con selecciones de otros países que cuentan con apoyo institucional continuo. El caso de la sub-19 femenina ilustra cómo el esfuerzo individual y colectivo puede compensar parcialmente las carencias de infraestructura y presupuesto.
Perspectivas futuras y preparación académica
Tras la obtención del título, las jugadoras se concentran en finalizar sus estudios de secundaria y en iniciar la preparación para el próximo Campeonato Mundial. El calendario deportivo exige mantener el nivel técnico alcanzado en Turquía mientras se gestionan los recursos para futuras competencias. El club Galápagos continúa como principal fuente de formación para la mayoría de las integrantes del equipo campeón.
El logro alcanzado por la selección sub-19 femenina abre la posibilidad de atraer mayor atención hacia el hockey subacuático en Colombia. Sin embargo, el sostenimiento del proyecto dependerá de la capacidad de las instituciones deportivas para ampliar los apoyos económicos y logísticos. Las familias y los clubes locales han demostrado que la iniciativa privada puede generar resultados de alto nivel cuando las condiciones institucionales resultan insuficientes.
