El Atlas comenzó con una derrota su participación en la Leagues Cup 2026 al caer 3-1 frente al Columbus Crew, en un partido que el conjunto de la Major League Soccer controló durante buena parte de los primeros 60 minutos. El equipo mexicano reaccionó en el tramo final, pero no consiguió transformar su mayor presencia territorial en ocasiones claras ni poner en riesgo de forma sostenida la ventaja del cuadro estadounidense.
El resultado prolonga las dudas que dejó el conjunto rojinegro en su derrota del sábado ante Rayados. Hernán Crespo realizó apenas dos modificaciones en la alineación titular respecto a aquel encuentro: una obligada por lesión, con la salida de Jorge Sánchez, y otra por decisión técnica. Sin embargo, la continuidad en la base del equipo no se tradujo en estabilidad durante el juego, especialmente en una zona defensiva que había sido considerada una de sus principales fortalezas.
Un arranque que volvió a castigar al Atlas
Columbus asumió la iniciativa desde los primeros minutos y encontró espacios con relativa facilidad ante un Atlas poco coordinado para defender dentro de su propia área. La presión y la circulación del conjunto local obligaron a los rojinegros a replegarse, mientras sus intentos de salida quedaron rápidamente neutralizados.
La primera ventaja llegó al minuto 28. César Ruvalcaba apareció para conectar un remate de cabeza que dejó sin posibilidades al guardameta Camilo Vargas. La jugada reflejó una de las dificultades centrales del Atlas: la pérdida de referencias en el área y la incapacidad para impedir que un atacante recibiera en una zona determinante.

El gol no modificó la tendencia del partido. Columbus mantuvo el control de la pelota y continuó llevando el juego hacia campo rival, mientras Atlas no encontraba una salida limpia ni lograba conectar a sus principales piezas ofensivas. La fragilidad defensiva volvió a quedar expuesta antes del descanso, cuando una nueva acción dentro del área permitió ampliar la diferencia.
Sean Zawadzki aprovechó las facilidades de la zaga y se anticipó a su marca para rematar de cabeza en los minutos finales del primer tiempo. El 2-0 otorgó tranquilidad al equipo local y dejó al Atlas ante una tarea compleja: remontar dos goles sin haber generado hasta ese momento una respuesta ofensiva consistente.
Un error en la salida selló la diferencia
La reanudación no ofreció una reacción inmediata del equipo mexicano. En el minuto 51, Milton Valenzuela perdió el balón durante la salida y Columbus castigó el desacierto. Brais Méndez aprovechó la recuperación para marcar el tercer tanto, cuando el Atlas todavía no había logrado instalarse en el partido ni ejercer una presión capaz de incomodar al rival.
La secuencia resumió el problema del conjunto dirigido por Crespo: los errores individuales aparecieron en zonas de alto riesgo y fueron precedidos por una estructura colectiva que no consiguió proteger la salida. Ante un adversario que presionó con intensidad y atacó los espacios, cada pérdida se convirtió en una oportunidad potencial para el Crew.
Atlas consiguió descontar al minuto 67, aunque el gol llegó con ayuda del rival. Zawadzki envió el balón a su propia portería tras un centro de Valenzuela, en una acción que redujo la diferencia a dos tantos y ofreció al conjunto mexicano una posibilidad para cambiar el desarrollo del encuentro.
Más posesión territorial, poca amenaza real
Durante los últimos 25 minutos, los rojinegros mostraron mayor determinación y llevaron el trámite hacia el campo del Columbus. El cambio, sin embargo, fue más visible en la actitud que en la producción futbolística. Atlas tuvo más presencia, pero no generó suficientes remates ni situaciones de peligro para convertir esa presión en una remontada.
Los refuerzos no lograron asociarse con regularidad y las sustituciones tampoco modificaron de manera sustancial la imagen del equipo. La falta de conexiones en el último tercio dejó aislados a los atacantes, mientras Columbus pudo defender su ventaja sin verse sometido a un asedio constante. El autogol, por tanto, funcionó como un alivio momentáneo más que como el inicio de una reacción sostenida.
Para Atlas, la derrota representa un llamado de atención tanto por el marcador como por la manera en que se produjo. En sus dos presentaciones más recientes, el equipo ha recibido goles a partir de desajustes defensivos y pérdidas en momentos comprometidos. La repetición de ese patrón limita su margen de error y obliga a revisar la coordinación entre la primera línea de presión, el mediocampo y la defensa.
Charlotte, la siguiente oportunidad
Crespo tendrá poco tiempo para corregir antes del próximo compromiso. Atlas se medirá este viernes con Charlotte, en un duelo que puede ser decisivo para sus aspiraciones de avanzar en la Leagues Cup. El entrenador deberá evaluar si mantiene la continuidad de la alineación o introduce cambios para recuperar solidez, sin perder de vista que el problema ante Columbus no se limitó a una actuación individual.
La prioridad inmediata será reducir las pérdidas en salida, recuperar la seguridad en el área propia y encontrar mecanismos para que los jugadores ofensivos participen con mayor frecuencia. Columbus demostró que el Atlas puede competir cuando adelanta líneas, pero también expuso que esa reacción necesita acompañarse de claridad y eficacia. El siguiente partido permitirá medir si la derrota fue un tropiezo aislado o la continuidad de las dificultades mostradas desde el cierre de la jornada anterior.
