Emilia Landaluce, columnista de El Mundo, sostiene que la Copa del Mundo erosionó la percepción pública de Lionel Messi como figura humilde. Durante años, analistas favorecieron al argentino por su estilo basado en talento puro y mínimo esfuerzo físico, en contraste con la imagen de trabajo incansable asociada a Cristiano Ronaldo.

La periodista vincula este cambio a las redes sociales, donde circularon videos que presentan a Messi como tramposo y distante con aficionados. Los problemas fiscales del capitán argentino en España, que alcanzaron su punto más bajo en 2016, ya habían debilitado esa narrativa de sencillez. Landaluce concluye que el torneo expuso cómo el éxito y la visibilidad pueden alterar percepciones construidas durante una década, independientemente del desempeño deportivo.
