La clasificación del Como a la Champions League tras solo dos temporadas en Serie A representa un punto de inflexión que va más allá de un logro deportivo aislado. La renovación de Lucas Da Cunha, confirmada poco después de ese hito, no es un simple gesto contractual sino la pieza central de una estrategia que busca transformar un club que hace menos de diez años militaba en Serie D en un actor estable del fútbol europeo.
Da Cunha, descrito por Cesc Fàbregas como un líder humilde e inteligente, encarna la mezcla de juventud y criterio que el proyecto necesita para sostenerse. El club ha invertido de forma agresiva en talento joven, pero la permanencia del mediocampista francés aporta continuidad en un vestuario que aún se está formando.
El contrato de Da Cunha como señal de madurez institucional
En lugar de apostar por fichajes mediáticos de alto coste, el Como ha optado por blindar a un jugador que ya conoce la cultura del club y el estilo de juego impuesto por Fàbregas. Esta decisión reduce el riesgo de rotación excesiva en un equipo que disputará hasta cuatro competiciones la próxima temporada. Históricamente, los clubes recién ascendidos que conservan su núcleo de mediocampistas experimentados logran mejores resultados en Europa que aquellos que reconstruyen la plantilla cada verano.
El caso del Sassuolo de 2016 ofrece un contraste útil: tras clasificarse a Europa League, el club perdió a varios titulares clave y descendió dos años después. El Como parece haber aprendido de esos errores al priorizar la continuidad de Da Cunha antes de cualquier otra contratación.

Los datos de rendimiento de Da Cunha en la pasada Serie A muestran una tasa de pases completados superior al 87 % y una participación destacada en la creación de juego desde la segunda línea. Estos números adquieren mayor valor cuando se proyectan sobre el calendario europeo, donde la posesión y la toma de decisiones bajo presión resultan determinantes.
Impacto en el equilibrio financiero y deportivo del club
La renovación también tiene consecuencias directas sobre la masa salarial. Al extender el contrato de un jugador ya integrado, el Como evita pagar primas de traspaso elevadas y comisiones de agentes que suelen acompañar a los fichajes externos. Esta prudencia financiera resulta especialmente relevante en un momento en que la UEFA endurece los controles de fair play financiero para los participantes en competiciones europeas.
Desde la perspectiva de los aficionados, la decisión genera confianza en un proyecto que no se limita a gastar para impresionar. Los grupos de socios locales han expresado en redes y asambleas que prefieren ver crecer a los jugadores ya presentes antes que incorporar estrellas que podrían marcharse al primer revés.
Tensiones entre ambición europea y realidad del plantel
No todos los actores del club comparten la misma visión sobre el ritmo de crecimiento. Algunos miembros del consejo de administración abogan por acelerar la incorporación de refuerzos de primer nivel para competir de inmediato en la fase de grupos de la Champions. Otros, entre ellos Fàbregas, insisten en que el éxito debe construirse sobre la base actual sin saltos precipitados que puedan desestabilizar la estructura.
Los jugadores más jóvenes del equipo observan la renovación de Da Cunha como una señal de que existe un camino de progresión interno. Sin embargo, algunos veteranos expresan preocupación por la carga de partidos que se avecina y la necesidad de rotaciones que aún no están garantizadas en la plantilla actual.
Riesgos de depender excesivamente de un solo perfil
Uno de los puntos más debatidos en el entorno del club es la concentración de responsabilidades creativas en Da Cunha. Si bien su renovación aporta estabilidad, también aumenta la dependencia de un único jugador en caso de lesión o bajón de forma. Clubes como el Niza de 2023 sufrieron caídas bruscas tras perder temporalmente a sus mediocampistas organizadores durante la fase europea.
Además, la adaptación al ritmo de la Champions League puede revelar carencias que la Serie A no expuso. La intensidad de los partidos de ida y vuelta contra equipos de mayor experiencia podría exigir ajustes tácticos que Da Cunha, por sí solo, no puede resolver.
Escenarios futuros para el modelo Como
Si el equipo logra superar la fase de grupos de la Champions, la renovación de Da Cunha podría servir como modelo para retener a otros talentos emergentes como Nico Paz o otros jóvenes incorporados recientemente. Este enfoque de retención selectiva permitiría al club mantener un núcleo competitivo durante al menos tres o cuatro temporadas, reduciendo la necesidad de reconstrucciones anuales.
En cambio, un rendimiento discreto en Europa podría llevar a una reevaluación del contrato y a posibles salidas de jugadores clave en 2027. Los inversores del club ya han señalado que esperan retornos deportivos que justifiquen el aumento presupuestario derivado de la participación continental.
La temporada 2026-2027 actuará como termómetro real del proyecto. No se trata solo de clasificar a Europa, sino de demostrar que el ascenso reciente no fue un accidente fruto de una inversión puntual sino el resultado de una planificación coherente que incluye la conservación de perfiles como el de Lucas Da Cunha.
