Fernando Ortiz enfrenta un revés en su plan de refuerzos. Santiago Mele, el arquero uruguayo con experiencia mundialista, optó por continuar su carrera en Independiente de Avellaneda en lugar de sumarse a Colo Colo. La dirigencia alba no aceleró las gestiones pese al interés inicial del técnico y del propio jugador, lo que permitió que la oferta argentina avanzara con mayor rapidez.

Este desenlace refleja un patrón recurrente en el mercado de Colo Colo: la falta de consenso interno sobre la necesidad de otro portero y la lentitud en las negociaciones. Aunque la relación personal entre Ortiz y Mele generaba expectativas, las alternativas del futbolista pesaron más. El club ahora evalúa opciones secundarias para cubrir la posición sin exceder su presupuesto.
La confianza depositada en Gabriel Maureira como posible titular añade otra capa de riesgo. Si bien preserva recursos, también expone al equipo a depender de un guardameta con menor rodaje en partidos decisivos. Ortiz deberá ajustar sus expectativas mientras la ventana de fichajes avanza sin margen para errores.
