Los controles antidopaje realizados en plena noche durante el Tour de Francia han vuelto a centrar la atención en los límites de la vigilancia en el ciclismo profesional. La International Testing Agency actuó sobre Tadej Pogacar y Jonas Vingegaard en la madrugada del sábado al domingo, y la medida ha suscitado tanto críticas por la interrupción del descanso como justificaciones sobre la necesidad de proteger la integridad de la competición.
Los hechos ocurridos en la noche del sábado
Según la información recogida por AS, los agentes de la ITA llegaron al hotel del equipo Visma a las dos de la madrugada. Tras completar las pruebas con Vingegaard, se desplazaron al alojamiento del UAE Team Emirates, donde atendieron a Pogacar alrededor de las cinco de la mañana. Al día siguiente, el ciclista danés abandonó la carrera tras una caída. El mismo organismo visitó también durante la semana a Matej Mohoric del Bahrain Victorious en horario similar. En el día de descanso, 23 equipos fueron sometidos a controles, aunque estos se realizaron en franjas horarias convencionales.

El marco legal que permite las pruebas nocturnas
El Código Mundial Antidopaje prohíbe de forma ordinaria los test entre las 23:00 y las 05:00 horas. Sin embargo, un decreto francés de 2016 autoriza estas actuaciones excepcionales cuando existan sospechas serias y fundadas de infracción y riesgo de desaparición de pruebas. La ITA debió obtener autorización judicial e informar de las sospechas antes de proceder. En España, la Ley Antidopaje contempla un margen similar entre las 23:00 y las 06:00 cuando la medida esté debidamente justificada, y a partir del próximo año se ajustará al horario del Código Mundial.
La justificación técnica de las intervenciones
Expertos en la materia señalan que la ITA cuenta con una unidad de inteligencia que recopila información sobre posibles consumos de sustancias de metabolización rápida, como ciertas hormonas de crecimiento o péptidos. También se vigila el uso de diuréticos que aceleran la eliminación de metabolitos o microdosis administradas en ventanas horarias de difícil detección. Estas prácticas requieren pruebas en momentos precisos para evitar que las sustancias desaparezcan antes del control habitual.
Reacciones de la UCI y los equipos
La Unión Ciclista Internacional recordó en un comunicado que los controles nocturnos constituyen una medida excepcional. La organización invierte más de diez millones de euros anuales en recogida, análisis y reanálisis de muestras, que se conservan congeladas durante diez años para futuras comprobaciones científicas. Algunos directores deportivos presentes en la carrera han manifestado que la interrupción del sueño afecta la recuperación, mientras que corredores explican que deben indicar una franja horaria diaria a través del sistema ADAMS, aunque los agentes pueden actuar en cualquier momento.
Selección de corredores y percepción de los ciclistas
Los controles no se realizan de forma aleatoria. En etapas de montaña se prioriza a los escaladores, mientras que en jornadas para velocistas el foco se centra en los sprinters. Después de cada etapa se toman ocho muestras de orina: al ganador, al líder y a seis corredores más seleccionados. Pogacar defendió la necesidad de estos procedimientos pese a la molestia causada a Vingegaard, afirmando que resultan necesarios para demostrar que la competición se desarrolla de forma limpia.
El papel de la altitud en el pasaporte biológico
Algunos equipos han señalado que los entrenamientos en altura podrían servir como coartada para enmascarar dopaje. Sin embargo, los especialistas explican que las adaptaciones fisiológicas provocadas por la altitud difieren claramente de las respuestas a la EPO o a las transfusiones, y que biomarcadores como los reticulocitos permiten distinguir ambos fenómenos con fiabilidad.
El contexto histórico de la lucha contra el dopaje
El ciclismo ha atravesado episodios que erosionaron su credibilidad, desde el caso Festina hasta la Operación Puerto y los escándalos protagonizados por Lance Armstrong y Floyd Landis. Siete Tours de Francia carecen de ganador oficial por estas razones. La intensificación actual de los controles nocturnos se interpreta como un intento de reforzar la confianza en un deporte que ha invertido recursos significativos en inteligencia y análisis para evitar que se repitan situaciones pasadas.
Los corredores consultados reconocen que la negativa a someterse a un control generaría titulares inmediatos y dañaría la imagen del deportista. Al mismo tiempo, la ITA mantiene que estas actuaciones solo se llevan a cabo cuando la justificación resulta sólida y proporcional al derecho fundamental del atleta al descanso.
