Chacho Coudet rompió el silencio tras la nueva caída de River ante Tigre y dejó una señal política fuerte: si no logra revertir rápido el mal momento, está dispuesto a correrse. En conferencia, el técnico asumió la presión por la mala racha, reconoció que el semestre se complica sin títulos y habló de una situación “muy compleja” en Núñez.

El mensaje más relevante no fue solo deportivo, sino institucional: Coudet se puso a disposición para no profundizar el daño si los resultados no aparecen. También apuntó contra la falta de eficacia, la polémica arbitral por el penal no cobrado a Ángel Correa y la sensación de que River queda expuesto en partidos cerrados. Su lectura deja una conclusión nítida: el problema ya no es una derrota aislada, sino la pérdida de margen para sostener el proyecto sin una reacción inmediata.
