Las afirmaciones del cardiólogo Aurelio Rojas sobre la creatina monohidratada han reavivado el debate en torno a un suplemento que durante décadas cargó con sospechas infundadas. Rojas sostiene que este compuesto reduce la pérdida muscular asociada al envejecimiento, mejora la energía y la memoria, y resulta especialmente beneficioso para mujeres en menopausia, sin causar retención de líquidos ni daño renal. Su postura se basa en la evidencia acumulada sobre la creatina intracelular, que actúa sin sobrecargar órganos como se temía popularmente.
¿Qué evidencia respalda el uso prolongado?
Estudios revisados por pares en revistas como el Journal of the International Society of Sports Nutrition muestran que dosis de 3 a 5 gramos diarios mantienen la saturación muscular durante periodos superiores a dos años sin alteraciones significativas en marcadores renales en adultos sanos. Rojas enumera efectos adicionales como la reducción del colesterol, la mejora de la resistencia y la disminución del daño muscular postejercicio. Estos beneficios se derivan de la capacidad de la creatina para regenerar ATP, un mecanismo que se vuelve más relevante cuando la masa muscular disminuye un 3-8% por década después de los 30 años.
El especialista rechaza de plano la idea de que la creatina produce caída del cabello o sobrecarga hepática. Datos de ensayos controlados con más de 500 participantes mayores de 50 años confirman que los niveles de creatinina pueden elevarse ligeramente en análisis sanguíneos, pero sin correlación con deterioro de la función glomerular. Esta distinción resulta clave para evitar diagnósticos erróneos en revisiones médicas rutinarias.

El efecto en mujeres durante la menopausia
La recomendación específica de Rojas para mujeres en menopausia responde a cambios hormonales que aceleran la sarcopenia y reducen la densidad ósea. La creatina, al fortalecer la matriz ósea y mejorar la captación de glucosa, ofrece un apoyo complementario a terapias de reemplazo hormonal o ejercicio de fuerza. Investigaciones en cohortes de 200 mujeres posmenopáusicas revelan mejoras del 8-12% en fuerza de prensión manual tras 12 semanas de suplementación combinada con entrenamiento, sin efectos adversos reportados.
Desde la perspectiva de endocrinólogos, este enfoque amplía las opciones terapéuticas más allá de los fármacos convencionales. Sin embargo, nutricionistas especializados en salud femenina advierten que los resultados varían según el estado de hidratación y la ingesta proteica total, que debe situarse entre 1,2 y 1,6 gramos por kilo de peso corporal.
Perspectivas de la industria y reguladores
La industria de suplementos deportivos ha registrado un incremento del 15% en ventas de creatina micronizada con certificación Creapure en los últimos dos años, impulsado por campañas que destacan su perfil de seguridad. Fabricantes argumentan que la ausencia de fase de carga reduce barreras de adherencia, mientras que asociaciones de consumidores exigen mayor transparencia en etiquetado para evitar productos adulterados con metales pesados.
Las autoridades sanitarias europeas mantienen la creatina en la lista de suplementos autorizados, pero solicitan más datos sobre poblaciones con enfermedades crónicas en programas de rehabilitación. Rojas señala que estos grupos obtienen beneficios notables en recuperación funcional, aunque ensayos a largo plazo siguen siendo limitados.
Riesgos potenciales y limitaciones
A pesar del respaldo científico, el consumo continuo plantea interrogantes en personas con antecedentes de insuficiencia renal o que toman medicamentos nefrotóxicos. Aunque Rojas descarta daño directo, la interacción con diuréticos o antiinflamatorios no ha sido exhaustivamente estudiada en mayores de 70 años. Otro riesgo radica en la calidad variable de productos sin patente: impurezas pueden alcanzar el 5% en marcas genéricas, comprometiendo tanto eficacia como seguridad.
La sobredosis accidental también merece atención. Dosis superiores a 10 gramos diarios sin supervisión pueden causar molestias gastrointestinales y, en casos aislados, alteraciones electrolíticas. La recomendación de una sola toma diaria simplifica el régimen, pero exige constancia para alcanzar saturación muscular en 3-4 semanas.
Tendencias futuras en suplementación geriátrica
El énfasis de Rojas en la creatina como herramienta accesible para la población que envejece apunta a un cambio en las estrategias de prevención de fragilidad. Programas de salud pública podrían incorporar recomendaciones de suplementación junto con pautas de ejercicio y nutrición, potencialmente reduciendo costes asociados a caídas y hospitalizaciones. Sin embargo, la falta de guías clínicas específicas de sociedades cardiológicas españolas deja margen para interpretaciones divergentes entre profesionales.
Investigaciones en curso exploran el papel de la creatina en la función cognitiva de adultos mayores, con resultados preliminares que sugieren mejoras en memoria de trabajo tras seis meses de uso. Si estos hallazgos se confirman, el suplemento podría trascender su imagen deportiva y consolidarse como apoyo integral para la salud en la segunda mitad de la vida.
