El proyecto de Hansi Flick avanza sin resolver la capitanía del Barcelona, un asunto central para el rendimiento colectivo. Ter Stegen, primer capitán, fue enviado al Ajax con el 90% del salario cubierto porque el técnico alemán lo consideraba incompatible con el grupo. Esta decisión deja vacante el brazalete en un momento en que el equipo busca competir por todos los títulos.

Ronald Araújo atraviesa una temporada irregular, con problemas físicos y emocionales que le impidieron disputar el Mundial, y no jugó ni un minuto en el último amistoso. Frenkie de Jong, lesionado, mantiene una relación tensa con el club tras rechazar la operación recomendada. Raphinha y Pedri, en cambio, siguen siendo predilectos de Flick, aunque ambos llegaron mermados a sus selecciones por exceso de minutos.
El Barcelona presume de su cantera, pero carece de un capitán formado en La Masia. Llevar el brazalete exige liderazgo moral y capacidad para guiar al vestuario, no solo rendimiento individual. Sin figuras que encarnen los valores del club, la reconstrucción de Flick corre el riesgo de carecer de cohesión interna en los momentos decisivos.
