Cristiano Ronaldo ha vuelto a situar su adiós en el horizonte inmediato y, esta vez, sin matices. En un reportaje sobre su boda con Georgina, el portugués aseguró que “probablemente” este sea su “último año en el fútbol”, una frase que confirma la impresión que dejó tras la eliminación de Portugal en el Mundial y que apunta a un cierre de ciclo más real que emocional.

El mensaje tiene peso porque ya no aparece ligado a un momento de frustración, sino a una reflexión serena sobre su futuro. Con contrato en el Al-Nassr hasta 2027, Ronaldo sugiere que su despedida puede llegar antes de agotar ese vínculo, lo que reforzaría la idea de que prioriza el legado deportivo por encima de prolongar su carrera a cualquier precio.
El delantero también dejó claro que no piensa quedarse sin rumbo: habla de un futuro “totalmente planeado”, con viajes, pádel y otros proyectos para llenar el vacío que dejará el fútbol. Su reto inmediato sigue siendo el registro de los 1.000 goles, una cifra que añade una última capa competitiva a una retirada que ya parece encaminada.
