El debut de Fiyi en el Mundial sub-18 femenino de balonmano ha expuesto una brecha de nivel extrema. Croacia impuso un 67-4 que superó todos los récords previos de diferencia y goles en un solo partido. Las croatas marcaron a un ritmo de un tanto cada 53 segundos y abrieron con un parcial de 18-0.

Las porteras croatas detuvieron el 83 % de los lanzamientos, mientras que las guardametas fiyianas apenas alcanzaron un 7 % de acierto. Fiyi cometió 42 pérdidas y solo acertó 4 de 42 tiros. El partido evidenció cómo la participación universal, aunque legítima por vía zonal, genera encuentros sin equilibrio real cuando las selecciones carecen de la preparación y el plantel necesario.
La diferencia de 63 goles y la media de más de un gol por minuto reflejan no solo superioridad técnica, sino también la ausencia de recursos para competir. Estos resultados, aunque extremos, ponen de relieve los límites del formato actual para equipos con plantillas reducidas y escasa experiencia internacional.
