La librería El Baúl de los Recuerdos de A Coruña se ha convertido en punto de encuentro masivo cada domingo por el intercambio de cromos del Mundial. Fernando López, su fundador, describe una afluencia de 400 personas, algunas llegadas desde Portugal, que agotaron sobres en su país. El fenómeno combina el buen momento de España, la última participación de Cristiano Ronaldo y Messi, y la expansión a 48 selecciones que nunca antes aparecieron en los álbumes.

Lo que empezó como solución para que su hijo intercambiara cromos sin conflictos en el colegio se ha transformado en un mecanismo que acerca a jóvenes a un espacio físico de libros. Los domingos, de 12 a 14 horas, el local desborda y el trueque se traslada a la calle. La Policía Local llegó a preguntar qué ocurría ante la aglomeración. López señala que el formato sin dinero ni engaños genera confianza y atrae tanto a adolescentes como a coleccionistas veteranos que buscan ediciones antiguas.
Revitalización analógica
Este auge demuestra que un hobby analógico puede contrarrestar el aislamiento digital cuando se vincula a un evento global de alta carga emocional. La librería, que vive principalmente de libros de segunda mano y saldo, encuentra en los cromos un reclamo que rejuvenece su clientela sin necesidad de ampliar locales ni depender de ventas millonarias. Agosto y Navidad serán periodos clave, pero el verdadero valor reside en cómo un simple intercambio mantiene viva la conexión física entre personas en plena era de pantallas.
