La selección española completó un Mundial destacado gracias a su defensa, que solo concedió un gol en todo el torneo. La pareja de centrales formada por Laporte y Pau Cubarsí, de 19 años, lideró la zaga más fiable del campeonato. El joven del Barcelona ha sido el que más ha impactado en la afición, superando incluso las divisiones entre clubes rivales.

Cubarsí demuestra una madurez poco común a su edad. Juega con serenidad, lee el juego con inteligencia y resuelve situaciones de alta presión sin recurrir a agresiones. En un deporte donde la intensidad a menudo se confunde con rudeza, su estilo basado en colocación y anticipación impone respeto de forma limpia. Esta misma actitud se refleja fuera del campo, donde mantiene un perfil bajo y respetuoso.
El premio al mejor jugador joven del Mundial reconoce su trayectoria, pero no altera su humildad. El Barcelona cuenta con un talento que combina rendimiento y ejemplo, recordando que un gran defensa se define por su eficacia y no por gestos intimidatorios. Su enfoque podría marcar una referencia para futuras generaciones.
