En la final del Mundial 2026 entre España y Argentina, Pau Cubarsí protagonizó una intervención decisiva en el minuto 120. Un centro de Giuliano Simeone superó al portero Unai Simón y dejó a Marcos Senesi a punto de marcar el empate. El central español se lanzó al suelo con precisión quirúrgica y desvió el balón a córner, ajustando una esfera de 22 centímetros por un espacio de apenas 1,60 metros entre la pierna del guardameta y el poste.
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Las métricas revelan la dificultad del lance: el balón pasó a 80 centímetros de la línea de gol. Cualquier roce en otra dirección habría significado un autogol. Miguel Ángel Nadal destacó la combinación de convicción y fortuna en una anticipación brillante. Paco Jémez señaló que Cubarsí defiende por encima de su edad, con una intuición táctica que lo proyecta como posible mejor central del mundo.
El defensa acumuló 31 despejes y 27 duelos ganados durante el torneo, con una velocidad máxima de 34,1 km/h y más de 66 kilómetros recorridos. Su acción evitó los penaltis y selló la victoria española, comparable por los aficionados a la parada de Iker Casillas ante Arjen Robben en Sudáfrica 2010. El análisis posterior de las imágenes confirmó el alto riesgo que enfrentó la selección en los segundos finales.
