La jugadora de las Indiana Fever, Sophie Cunningham, reiteró su postura de impedir que atletas transgénero compitan en categorías femeninas, calificándola de “sentido común”. En declaraciones previas al partido contra las Connecticut Sun, insistió en la necesidad de proteger a las niñas en los vestuarios ante la presencia de hombres biológicos. Cunningham, conocida como “MAGA Barbie”, subrayó que sus opiniones responden a principios de equidad y no a una agenda política.

El pronunciamiento llega tras el respaldo de la Corte Suprema a prohibiciones estatales que separan a deportistas trans de las cisgénero, una medida que siguió a la orden ejecutiva emitida por el presidente Trump. Cunningham destacó la importancia del Título IX, la ley de 1972 que impulsó la participación femenina en el deporte estadounidense, y advirtió que sin esa protección las figuras actuales del deporte femenino no habrían surgido.
Equilibrio entre inclusión y fairness
Al ser consultada sobre posibles interpretaciones despectivas, Cunningham negó sentir aversión hacia la comunidad trans y afirmó que existen espacios para todos, aunque defendió con firmeza los derechos de las mujeres biológicas. Su intervención ilustra la creciente politización del tema en Estados Unidos, donde la discusión trasciende el deporte y toca definiciones legales sobre sexo y equidad competitiva.
