Frenkie de Jong se someterá este viernes a las pruebas definitivas que determinarán el alcance exacto de su lesión en la rodilla derecha. Los primeros exámenes ya confirmaron daños en los ligamentos, una dolencia que el neerlandés arrastraba desde el Mundial y que empeoró tras jugar infiltrado en los últimos partidos. La estimación inicial apunta a una baja de unos cuatro meses.

Esta ausencia prolongada llega en un momento delicado para el Barcelona, que mantiene intactos sus planes de mercado. La salida de Casadó se dará sin que llegue ningún refuerzo al centro del campo, lo que obliga al equipo a depender aún más de los jugadores disponibles. La decisión de no modificar la plantilla refleja tanto la confianza en la actual plantilla como las limitaciones económicas del club.
El propio De Jong deberá autorizar cualquier comunicado oficial sobre su parte médico. Mientras tanto, el club azulgrana evaluará cómo redistribuir sus recursos internos para cubrir la posición sin incurrir en nuevos gastos. La evolución de la lesión en los próximos días será clave para definir si el jugador podrá regresar antes de lo previsto o si el equipo deberá adaptarse a una temporada sin su habitual motor de mediocampo.
