El seleccionador Luis de la Fuente celebró el gol de Ferrán Torres en la final ante Argentina porque desmontó críticas infundadas y malintencionadas. El delantero valenciano, con cifras destacadas en club y selección, demostró que el rendimiento responde mejor que cualquier declaración. De la Fuente lo equiparó a Álvaro Morata por su capacidad de resistir la presión sin rendirse, un rasgo que considera esencial para mantener la competitividad del grupo.

Este respaldo no es un gesto aislado. Refleja la política de convocatorias del técnico: ninguna relación personal genera compromiso permanente. Los jugadores saben que la plaza se gana por méritos actuales, no por trayectorias previas. De la Fuente ha dejado claro que veteranos como Carvajal o Morata conservan la puerta abierta si recuperan su nivel, igual que ocurrió con Jesús Navas a los 39 años.
La decisión de priorizar justicia y honestidad sobre lealtades crea un entorno más exigente y predecible. Ferrán Torres, al marcar en el momento clave, confirmó que las oportunidades se aprovechan con hechos. Ese enfoque reduce el margen para especulaciones y refuerza la idea de que la selección recompensa el rendimiento sostenido por encima de cualquier narrativa externa.
