Tras la victoria ante Francia, Luis de la Fuente reiteró que España representa el mejor equipo del mundo. El seleccionador transmitió a sus jugadores antes de la semifinal que enfrentaban a una de las mejores selecciones, pero que ellos mismos eran superiores como colectivo. Esta afirmación refleja una confianza basada en el rendimiento reciente y en una preparación táctica precisa.
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De la Fuente destacó el sacrificio, el esfuerzo y el talento descomunal de los jugadores españoles como pilares del pase a la final. Subrayó que el fútbol español, impulsado por entrenadores y clubes nacionales, ha alcanzado un nivel interpretativo único. Esta visión va más allá de la victoria puntual y apunta a un modelo consolidado de formación que genera ventaja competitiva sostenida.
Unidad y selección de grupo
El técnico riojano insistió en la importancia de elegir compañeros de viaje que prioricen el bien común. Este enfoque ha permitido desactivar el potencial francés mediante un planteamiento bien ejecutado. El margen de mejora que observa en el equipo, tanto físico como futbolístico, indica que el éxito actual no es casual, sino resultado de trabajo constante y superación colectiva.
Respecto a la final, De la Fuente evitó tópicos sobre la obligación de ganar y expresó ilusión por un posible duelo con Argentina. La afición española, según sus palabras, se siente orgullosa de un grupo joven y generoso que transmite energía al país. Esta conexión entre equipo y público refuerza la cohesión nacional en torno al proyecto.
