Luis de la Fuente afronta la final del Mundial con una serenidad que define su proyecto: considera ya un éxito situar a España a un partido del título y afirma que firmaría repetir esa posición cada año, aunque perdiera. Esta visión prioriza la continuidad competitiva frente al resultado aislado y refleja la filosofía que ha guiado al equipo desde el inicio de la concentración.
El seleccionador rechazó comparar a Lamine Yamal con Messi y pidió dejar crecer al extremo del Barcelona sin presiones externas. Confirmó que Yamal se entrenó con normalidad tras el golpe en semifinales y descartó un marcaje individual, aunque sí una atención especial. Una anécdota de su etapa en la cantera del Sevilla ilustró por qué evitar ese planteamiento.

De la Fuente destacó las coincidencias conceptuales con Lionel Scaloni y expresó admiración por Argentina, vigente campeona del mundo y bicampeona de América. Subrayó que la igualdad entre ambos equipos se resolverá por detalles y por la fidelidad a la propia idea de juego. Antes del partido consultó a Vicente del Bosque para identificar los momentos críticos que puede deparar la final.
El técnico riojano bromeó sobre su único nerviosismo —el regreso en helicóptero— y atribuyó el acceso reiterado a finales a trabajo constante y a un buen entorno. Su mensaje final insiste en aceptar lo que no se puede cambiar y disfrutar el presente.
