Luis de la Fuente, nacido en Haro en 1961, lidera una selección española que representa el tejido profundo del país. Criado en un entorno matriarcal y comercial, el seleccionador encarna el paso de pueblos pequeños a metrópolis donde sus jugadores han triunfado.

Pedro Porro, Unai Simón, Fabián, Gavi y Mikel Merino proceden de localidades como Don Benito, San Marcial del Vino o Los Palacios. Su éxito actual en la final del Mundial en Estados Unidos revive el concepto de cohesión nacional que Ortega y Gasset analizó en 1921 como “España invertebrada”. El respaldo simultáneo de la España vaciada y la llena demuestra que el equipo surge de raíces periféricas y no solo de grandes ciudades.
Como el técnico francés Aimé Jacquet en 1998, De la Fuente ha sabido integrar el apoyo de la prensa y la afición fuera de los centros de poder. Esta base rural otorga al grupo una identidad colectiva que prioriza el nombre en el pecho sobre el individualismo, y explica por qué España mantiene su condición de favorita pese a las bajas recientes.
