Adrián Dela, capitán del Levante, dejó un diagnóstico severo tras la goleada encajada ante el Espanyol. En su intervención en Movistar LaLiga, el defensa reconoció que el equipo salió del partido superado en los aspectos básicos de la competición y que la diferencia no se explicó solo por el resultado, sino por la forma en que se produjo.
El encuentro dejó al conjunto granota con una sensación de fragilidad generalizada, especialmente en defensa. Dela sostuvo que al Levante le faltó “todo”: competir, intensidad, ganar duelos y generar más fútbol en ataque. También admitió que el equipo tuvo dificultades para contener al Espanyol tanto en acciones entre líneas como a balón parado, dos vías de ataque que marcaron el desarrollo del choque y evidenciaron desajustes en la estructura defensiva visitante.

La lectura del capitán fue especialmente dura porque apuntó a factores que suelen considerarse la base mínima de cualquier equipo: intensidad, disputa de balones divididos y capacidad para sostener el orden cuando el rival acelera. En ese sentido, sus palabras describen un problema más profundo que una mala tarde individual, ya que sugieren una desconexión colectiva en un partido que exigía respuesta física y concentración desde el inicio.
La ausencia de jugadores, en segundo plano
Dela también se refirió a la situación de varios futbolistas que no estuvieron disponibles y a la autorización llegada con margen muy corto antes del inicio, cuando LaLiga dio el visto bueno para que algunos pudieran jugar apenas media hora antes del arranque. El capitán quiso dejar claro que la ausencia de efectivos condicionó al equipo, aunque evitó convertir ese factor en la explicación principal de la derrota. Su mensaje fue nítido: la circunstancia existe, pero no debe servir para tapar la imagen ofrecida sobre el césped.
Ese matiz resulta relevante porque sitúa el análisis en un plano más amplio. Los problemas administrativos o de disponibilidad pueden alterar una alineación, pero no siempre explican la falta de agresividad en los duelos o la facilidad con la que un rival encuentra espacios entre líneas. La propia lectura de Dela apunta a que el Levante no solo perdió por circunstancias externas, sino también por no sostener el nivel competitivo que el partido pedía.
Marc Santos, la nota positiva
En medio de un balance muy negativo, el único aspecto que el capitán destacó de forma expresa fue el debut del joven Marc Santos. Dela elogió su inteligencia táctica y su capacidad para cometer pocos errores en el trabajo diario, y remarcó que su presencia en el primer equipo responde a méritos propios. El elogio ofrece una contraparte importante en una noche oscura para el Levante: mientras el bloque evidenció carencias de rendimiento inmediato, la cantera dejó una señal de proyección y respuesta.
El contraste entre la severidad del análisis colectivo y el reconocimiento a un debutante resume bien el momento del vestuario granota. La derrota no solo dejó tres puntos perdidos, sino una exigencia interna más alta para corregir hábitos y recuperar competitividad en un tramo en el que cada detalle cuenta. Las palabras de Dela funcionan, en ese contexto, como un aviso público y también como una llamada a que el equipo transforme la autocrítica en reacción inmediata.
