El Deportivo ha orientado su mercado de fichajes hacia perfiles que priorizan la tenencia del balón. Las incorporaciones de Teun Gijselhart, Lorenzo Amatucci, Jonathan Asp Jensen, Bright Ede y Pierre-Emerick Aubameyang refuerzan un centro del campo y una salida de balón pensados para construir juego en lugar de reaccionar.

El club coruñés ya mostró la pasada temporada una tendencia clara: alcanzó el 51,6 % de posesión media y fue el tercero que más pases intentó. Ahora busca consolidar esa identidad en Primera División, algo poco habitual entre los recién ascendidos.
En las últimas cinco campañas solo tres equipos recién llegados lograron situarse entre los ocho con mayor dominio de balón. El Elche de Eder Sarabia y Las Palmas de García Pimienta lo consiguieron con más del 57 % de posesión y salvaron la categoría. El Deportivo sigue esa misma lógica: fichajes que entienden el juego asociativo y que permiten a Mario Soriano y Riki Rodríguez disponer de más socios para hilar ataques.
La estrategia no garantiza permanencia, pero sí define un camino. El equipo apuesta por controlar el ritmo y construir desde atrás en vez de depender del juego directo. Esa elección marca la diferencia respecto a la mayoría de los recién ascendidos y sitúa al Deportivo entre los conjuntos que intentan imponer su idea desde el primer día.
