Novak Djokovic sorprendió al público al dirigir una pregunta directa a Lionel Messi durante el Fanatics Festival en Nueva York, horas antes de la final del Mundial. El tenista serbio, en lugar de consultar a Lionel Scaloni, optó por indagar cómo el capitán argentino convive con la presión en los partidos decisivos.

Messi respondió que nunca percibió esa exigencia como una carga. Desde su infancia, explicó, el fútbol representó pasión y diversión en la calle o en equipos barriales, sin espacio para la presión. Esa visión natural, sumada a la aceptación temprana de que se pierde más de lo que se gana, le permitió madurar tanto como persona como deportista.
El rosarino también elogió a Lamine Yamal, al que sigue por su vínculo con el Barcelona, y reconoció su calidad pese a la juventud. Argentina, añadió, buscará neutralizarlo en la final sin subestimar el resto del equipo español. El cruce entre Djokovic y Messi evidenció cómo figuras de distintas disciplinas comparten una misma comprensión del alto rendimiento: la presión se diluye cuando el foco permanece en el disfrute y la competencia limpia.
