Sebastián Driussi volvió a River a inicios de 2025 y desde entonces ha sufrido nueve diagnósticos médicos, seis de ellos desgarros musculares. La secuencia de lesiones ha impedido su participación regular y ha generado creciente malestar entre los hinchas por su ausencia en partidos decisivos.

Los problemas comenzaron con falta de ritmo físico en enero de 2025. Le siguieron desgarros en isquiotibiales y bíceps femorales, esguinces de tobillo y rodilla, y una nueva rotura en el gemelo derecho confirmada en julio de 2026. Cada episodio se repite en momentos clave: Supercopa, Libertadores, Superclásico y semifinales locales.
El patrón revela una fragilidad muscular persistente que coincide con la exigencia del calendario argentino. River ha debido suplir su aporte ofensivo en instancias donde su presencia resultaba determinante, lo que amplifica el costo deportivo de estas interrupciones.
Impacto en el plantel
La repetición de lesiones en la misma zona muscular sugiere que la preparación física tras el regreso desde la MLS no logró restablecer la robustez necesaria. El club enfrenta ahora la tarea de ajustar la carga de trabajo y los tiempos de recuperación para evitar que la situación se prolongue en el Clausura.
