La Cámara de Comercio de Santiago ha canalizado en el último año más de 4,5 millones de euros en ayudas a la digitalización, ha acompañado la creación de 176 nuevas empresas y ha mantenido un vivero que sigue entre los tres mejores de España según el ranking Funcas. Estos logros contrastan con el mensaje que los empresarios repiten con mayor frecuencia: la competitividad ya no depende solo de la tecnología o la formación, sino de la capacidad del territorio para retener talento a través de una vivienda accesible.
La vivienda como variable económica estructural
El encarecimiento del acceso a la vivienda en Santiago está alterando las decisiones de localización de profesionales cualificados. Sectores como la industria, la tecnología, la logística y la construcción reportan vacantes sin cubrir porque los candidatos encuentran empleo pero no residencia a precios razonables. Esta situación convierte el mercado inmobiliario en un factor directo de productividad y no en una variable secundaria de política social.
Las empresas que logran atraer talento técnico suelen enfrentarse a rotaciones elevadas cuando los trabajadores optan por desplazarse a otras ciudades con mejor relación calidad-precio de la vivienda. El resultado es una pérdida de continuidad en proyectos de digitalización y una reducción de la capacidad para escalar operaciones locales.
Digitalización en pymes: integración desigual pero irreversible
La Cámara gestionó más de 1.600 soluciones digitales y observa que la inteligencia artificial ya no se limita a grandes corporaciones. Pequeñas empresas la aplican para automatizar tareas administrativas, generar contenidos y mejorar la atención al cliente. Sin embargo, los resultados varían según la estrategia de adopción: aquellas que integran estas herramientas de forma coherente reducen costes y aumentan su margen competitivo, mientras que las que las incorporan de manera aislada apenas perciben mejoras.

Este proceso marca un cambio de paradigma. La digitalización deja de ser una ventaja opcional y se convierte en requisito mínimo para competir. Las pymes que no avanzan en esta dirección corren el riesgo de quedar excluidas de cadenas de suministro que exigen estándares tecnológicos cada vez más altos.
El vivero empresarial y la tasa de consolidación
El Vivero de Empresas de la Cámara registra una tasa de supervivencia superior al 70 % entre las empresas incubadas, invirtiendo la pirámide habitual de mortalidad en los primeros años. Este dato refleja la eficacia de los programas de acompañamiento, pero también señala que el éxito depende de la capacidad de las nuevas iniciativas para acceder a mercados exteriores y retener personal cualificado.
Las empresas emergentes vinculadas a biotecnología, economía verde y servicios avanzados muestran mayor resiliencia cuando logran combinar apoyo institucional con condiciones territoriales favorables, entre las que la vivienda figura cada vez con más peso.
El Biopolo y la atracción de inversión cualificada
El Biopolo de A Sionlla se presenta como infraestructura estratégica para transferir conocimiento al mercado y atraer inversión. Sin embargo, su capacidad para generar empleo de alto valor depende de que los profesionales encuentren alojamiento asequible en un radio razonable. De lo contrario, el polo biotecnológico puede convertirse en un generador de desplazamientos diarios o en un foco de talento que termina emigrando a otras regiones.
Los perfiles más demandados incluyen ingenieros, programadores, expertos en inteligencia artificial y técnicos industriales. A estos se suman necesidades en hostelería, comercio y atención sociosanitaria, donde la falta de vivienda asequible agrava la escasez de mano de obra.
Barreras internas a la internacionalización
A pesar del interés creciente en exportar, muchas pymes mantienen una orientación predominantemente nacional. Las principales limitaciones identificadas son el desconocimiento de mercados exteriores, la escasez de personal con idiomas y una cultura empresarial centrada en la estabilidad doméstica. La internacionalización, cuando se aborda de forma estructurada, permite diversificar riesgos y ganar dimensión, pero requiere superar estas barreras internas antes que las externas.
Dependencia de fondos europeos y necesidad de modelo estable
Una parte importante de los programas camerales se financia con recursos europeos. La transición hacia un modelo de colaboración público-privada más estable resulta imprescindible para mantener la continuidad de las actuaciones una vez que estos fondos disminuyan. Las empresas necesitan servicios de apoyo predecibles y no intervenciones puntuales sujetas a ciclos presupuestarios externos.
Perspectivas enfrentadas y riesgos de inacción
Los empresarios subrayan la urgencia de abordar la vivienda como cuestión económica. Los trabajadores, por su parte, valoran la calidad de vida y la proximidad familiar, lo que los lleva a rechazar ofertas cuando el coste residencial supera ciertos umbrales. Las administraciones locales enfrentan la tensión entre proteger el acceso a la vivienda para residentes y facilitar la llegada de nuevo talento necesario para el crecimiento.
Si no se corrige esta desalineación, el territorio puede experimentar una ralentización del crecimiento empresarial, una reducción de la base fiscal y una pérdida progresiva de proyectos de innovación. El Biopolo y las iniciativas de digitalización perderían parte de su potencial transformador sin un ecosistema residencial que permita retener a los profesionales que generan valor.
La evolución futura dependerá de la capacidad de coordinar políticas de vivienda con estrategias de desarrollo económico. Las ciudades que logren alinear ambos ámbitos dispondrán de una ventaja competitiva duradera; aquellas que los mantengan separados enfrentarán limitaciones estructurales cada vez más difíciles de superar.
