El Alavés llega al duelo del domingo contra Osasuna condicionado por la grave lesión de Mikel Rodríguez, que apunta a una rotura del ligamento cruzado anterior. Quique Sánchez Flores lamentó especialmente el golpe para un jugador joven que afrontaba la temporada con ilusión, pero pidió transformar la adversidad en un estímulo para el vestuario. El técnico considera que la respuesta colectiva será determinante para mantener el buen inicio del equipo.
La cantera, primera respuesta
La ausencia de Mikel abrirá una oportunidad inmediata para Izei, elegido como primera alternativa interna. Sánchez Flores confirmó que el club prioriza promocionar a sus jóvenes antes de valorar una incorporación en el mercado. La decisión no está tomada: el entrenador está satisfecho con la plantilla y solo aprobaría un fichaje si aportara una mejora clara y necesaria. La lesión, en cualquier caso, eleva la competencia por los minutos y obliga a los jugadores menos utilizados a asumir el nivel que había mostrado Mikel.

La otra duda está en Toni Martínez. El delantero no está descartado y será evaluado hasta el último momento, aunque llegar disponible no garantiza que pueda ser titular. Mariano, Mañas, Lucas Boyé y varios centrocampistas con capacidad para jugar como segundos delanteros aparecen como opciones. El técnico mantiene abierta la alineación porque prefiere decidirla con las últimas sensaciones del futbolista y el criterio médico.
Un rival que vuelve a su identidad
El enfrentamiento medirá a dos equipos invictos y con siete puntos en las tres primeras jornadas. Un triunfo permitiría al Alavés superar su mejor arranque histórico en Primera, fijado en 2001-02, aunque Sánchez Flores resta importancia al récord y centra el discurso en el rendimiento. Advierte de un Osasuna más reconocible, fuerte en los duelos, resistente y exigente físicamente. Aunque sus movimientos tácticos parecen ahora más sencillos que la pasada temporada, esa simplificación puede hacerlo más compacto y difícil de desordenar. Para el Alavés, el reto será sostener su impulso competitivo mientras convierte las bajas en una prueba de profundidad real.
