El regreso del Málaga CF a la Primera División tras ocho temporadas en categorías inferiores representa un cambio estructural para la ciudad que va más allá del resultado deportivo. Según el análisis elaborado por el Colegio de Economistas de Málaga y la Confederación de Empresarios de Andalucía, el impacto anual podría situarse entre 45 y 120 millones de euros en función de la posición final del equipo, la capacidad de atraer patrocinadores y el grado de modernización del estadio La Rosaleda.
El estudio distingue tres escenarios que reflejan tanto el potencial como las limitaciones inherentes a la promoción. En el más conservador, con una permanencia ajustada y escasa inversión en cantera e instalaciones, los ingresos se moverían entre 45 y 55 millones, procedentes principalmente de los derechos audiovisuales (más de 30 millones) y un turismo deportivo limitado. El escenario realista eleva la horquilla hasta 55-80 millones al incorporar patrocinadores nacionales y un incremento notable de visitantes atraídos por los partidos de élite. La hipótesis optimista, que contempla una clasificación alta, presencia en competiciones europeas y la renovación del estadio, apunta a un impacto de entre 90 y 120 millones anuales.
Comparación con otros mercados
El Colegio de Economistas subraya que el efecto económico en Málaga sería superior al registrado en ciudades como Valladolid o Girona por su mayor base turística y gasto medio por visitante, aunque inferior al de plazas consolidadas como Sevilla, Valencia o Bilbao, donde el impacto anual supera los 100-150 millones. Esta diferencia se explica por la combinación de población, infraestructura hotelera y exposición mediática acumulada de esos clubes, factores que Málaga aún debe desarrollar.
El ascenso coincide además con la presencia del Unicaja en la máxima categoría del baloncesto y con la oferta de más de setenta campos de golf en la Costa del Sol. Esta combinación de activos deportivos refuerza la estrategia municipal de posicionar la ciudad como hub tecnológico y turístico de primer nivel en Europa, donde la visibilidad de LaLiga EA Sports actúa como reclamo gratuito en más de 180 países.

La Rosaleda como factor multiplicador
Los economistas coinciden en que la verdadera magnitud del impacto dependerá de las decisiones que se adopten en los próximos meses sobre la remodelación de La Rosaleda. Un estadio capaz de acoger eventos los 365 días del año genera actividad en hostelería, comercio, transporte y seguridad que multiplica los efectos directos del fútbol. Sin esa modernización, el ascenso corre el riesgo de quedarse en un impulso temporal más que en un motor estructural de la economía provincial.
El estudio de KPMG y LaLiga ya situaba al Málaga CF como responsable del 2,2 % del PIB local y generador de más de 3.400 empleos entre directos, indirectos e inducidos. Con el regreso a Primera, estas cifras están llamadas a crecer, siempre que el club logre estabilizarse en la categoría y atraiga patrocinadores de alcance nacional e internacional.
Condiciones para consolidar el efecto
Javier González de Lara, presidente de la patronal andaluza, ha destacado que el club goza de buena reputación y que su éxito deportivo añade una vertiente deportiva al atractivo turístico y cultural de la ciudad. Sin embargo, el propio Colegio de Economistas advierte de que el resultado final dependerá tanto del rendimiento sobre el césped como de la coordinación entre administraciones públicas y sector privado para aprovechar la ventana de oportunidad que abre la categoría.
En definitiva, el ascenso del Málaga no se mide únicamente en puntos o clasificaciones. Su alcance económico real dependerá de la capacidad de convertir la visibilidad mediática en contratos estables, de modernizar las instalaciones y de integrar el fútbol dentro de una estrategia más amplia de desarrollo urbano y turístico. Solo entonces el regreso a Primera podrá transformarse en un acelerador sostenido para la provincia.
