La cuarta jornada de LaLiga EA Sports dejó una señal contundente en San Mamés: el Athletic Club derrotó 3-0 al Atlético de Madrid con una segunda parte de enorme eficacia y confirmó que el inicio de curso todavía admite cambios bruscos en la jerarquía. El equipo de Simeone había llegado invicto y tras una victoria solvente contra el Sevilla, pero quedó desbordado en apenas unos minutos por la intensidad, la verticalidad y la precisión ofensiva del conjunto bilbaíno.
Nico Williams abrió el marcador nada más comenzar el segundo tiempo, Robert Navarro amplió la ventaja casi de inmediato y Oihan Sancet cerró la goleada en el minuto 90. La diferencia no fue solo de resultado. El Athletic entendió antes que su rival cómo transformar un partido equilibrado en una sucesión de ataques decisivos. El Atlético tuvo posesión y presencia en el primer tiempo, incluso estrelló un disparo de Kang-In Lee en el palo, pero perdió el control tras el descanso y no encontró respuesta cuando el encuentro cambió de ritmo.

San Mamés convirtió una igualdad inicial en una derrota sin discusión
El Atlético había asumido el mando durante muchos tramos de la primera mitad. Su circulación fue más paciente, Pablo Barrios y Hjulmand ofrecieron continuidad y los rojiblancos dispusieron de las llegadas más claras antes del descanso. Sin embargo, el Athletic sostuvo el momento delicado sin desordenarse. Esa resistencia permitió a los locales llegar vivos a un segundo tiempo en el que su plan encontró el escenario ideal: recuperar, acelerar y atacar los espacios antes de que la defensa visitante pudiera reorganizarse.
La acción del 1-0 resume esa mutación. Iñaki Williams condujo una transición y su remate terminó habilitando a Nico Williams, que apareció en el área pequeña para marcar. Un minuto después, Robert Navarro recortó dentro del área y cruzó ante Oblak. En dos acciones, el Athletic cambió la narrativa del partido y obligó a Simeone a realizar cuatro sustituciones a la vez. La reacción fue lógica, pero tardía: el Atlético aumentó nombres en ataque sin recuperar la claridad ni la agresividad necesarias para reducir la distancia.
La victoria refuerza una idea conocida, aunque no por ello menos relevante: el Athletic es especialmente competitivo cuando puede hacer de San Mamés un partido físico, rápido y emocional. La conexión entre los hermanos Williams, el trabajo de Sancet entre líneas y la capacidad del equipo para defender hacia delante ofrecen una estructura difícil de sostener para cualquier rival. Para el Atlético, la derrota no invalida su arranque, pero sí expone que su dominio territorial necesita mayor protección cuando pierde la pelota.
Camello y Aubameyang resolvieron dos partidos de lectura opuesta
La jornada del sábado también dejó dos remontadas que explican bien la importancia de los delanteros en un campeonato tan comprimido. El Rayo Vallecano consiguió su primera victoria al imponerse 3-2 al Racing de Santander en Butarque. Sergio Canales adelantó muy pronto a los cántabros y Pablo García devolvió después la ventaja visitante, pero Sergio Camello respondió con un doblete que dio la vuelta al encuentro antes y después del descanso.
El Rayo no encontró una tarde cómoda, pero sí demostró una cualidad que necesitaba recuperar: capacidad para persistir cuando el partido se vuelve adverso. Camello marcó por tercer encuentro consecutivo y su aportación trasciende los goles. Su movilidad ofreció una salida constante a un equipo que supo correr mejor que en jornadas anteriores. La expulsión de Fran Pérez en el tramo final obligó a los madrileños a proteger el resultado con un jugador menos, y Dani Cárdenas evitó el empate en la última ocasión de Zabiri.
El Deportivo, por su parte, conquistó La Cerámica con un 2-3 que agrava el mal inicio del Villarreal. Los locales se adelantaron dos veces, primero por medio de Nicolas Pépé y después con un autogol de Adama Traoré, pero el conjunto gallego respondió en ambas ocasiones. Luismi Cruz empató antes del descanso, Zakaria Eddahchouri igualó apenas tres minutos después del 2-1 y Pierre-Emerick Aubameyang decidió en el minuto 88.
El gol del delantero gabonés tiene una dimensión mayor que la de una resolución puntual. Aubameyang ha marcado en las cuatro primeras jornadas y se ha convertido en el principal recurso de un Deportivo que no siempre domina los partidos, pero sí sabe castigar los errores rivales. Su asistencia a Luismi Cruz y su aparición final revelan un atacante capaz de participar en la construcción y de definir cuando el encuentro se rompe. Villarreal, en cambio, sigue sin ganar y paga un problema recurrente: genera fases de superioridad, pero no logra convertirlas en control del resultado.
El Betis ya mira hacia arriba; Madrid y Atlético reciben un aviso temprano
El viernes, el Betis había dado otro golpe al vencer 1-0 al Real Madrid en La Cartuja. Troy Parrott aprovechó un rechace de Courtois en el minuto 81 para decidir un partido en el que Álvaro Valles fue determinante. El guardameta sostuvo al equipo verdiblanco durante el mejor tramo blanco, detuvo un penalti a Mbappé en el desenlace y permitió que el triunfo tuviera una lectura más profunda: el Betis no solo resistió, sino que creció en la segunda mitad hasta creer en su propia victoria.
Para José Mourinho fue su primera derrota al frente del Madrid. Su equipo generó ocasiones, encontró a Vinicius y Mbappé en posiciones ventajosas y llegó a marcar por medio de Carlos Espí, aunque el gol fue anulado. Pero la falta de acierto y la respuesta de Valles cambiaron el signo de una noche que deja al Betis con nueve puntos de doce posibles. En un campeonato de márgenes estrechos, los triunfos contra rivales directos por la zona alta multiplican su valor porque alteran tanto la clasificación como la confianza.
El domingo pondrá el foco en Mestalla y en Cornellà
La jornada todavía debe resolver varios asuntos sensibles. El Barcelona visita al Valencia en Mestalla con pleno de nueve puntos y doce goles a favor. El contraste es acusado: el Valencia suma un solo punto y apenas ha marcado un gol. Para los azulgranas, el reto será mantener una producción ofensiva que ha marcado diferencias; para el equipo de Corberán, competir con orden y aprovechar el factor campo se ha convertido en una necesidad inmediata.
A la misma hora de la tarde, Alavés y Osasuna medirán dos arranques invictos en Mendizorroza, mientras Málaga y Levante disputarán en La Rosaleda un duelo con claro aroma a permanencia. El cierre dominical será especialmente relevante para el Espanyol, que recibe al Sevilla tras dos derrotas consecutivas. Los pericos conservan un balance goleador positivo y Roberto Fernández ya ha marcado tres tantos, pero necesitan transformar sus buenos momentos en puntos. Ganar les permitiría igualar a los andaluces y evitar que una racha breve empiece a condicionar demasiado pronto el curso.
El lunes completarán la fecha Getafe-Celta y Elche-Real Sociedad. Ambos encuentros sitúan la mirada en la parte baja, entre equipos con poco gol o fragilidad defensiva. La cuarta jornada aún no decide nada, pero ya delimita tendencias: Athletic y Betis han demostrado que pueden discutir espacios en la zona alta; Deportivo y Rayo han encontrado argumentos para crecer; y los equipos sin victorias empiezan a comprobar que, en una tabla apretada, cada error altera rápidamente la perspectiva.
