El autismo y la élite futbolística: el caso Cucurella
Marc Cucurella llegó al Real Madrid en vísperas del Mundial 2026 tras un recorrido que incluyó Eibar, Getafe, Brighton y Chelsea. Su trayectoria profesional coincide con la crianza de tres hijos junto a Claudia Rodríguez. El mayor, Mateo, recibió el diagnóstico de trastorno del espectro autista nivel 1 a los tres años. Este hecho alteró las prioridades del lateral y lo obligó a replantear el equilibrio entre exigencias deportivas y responsabilidades familiares.
El diagnóstico como punto de inflexión
Los primeros indicios surgieron en la escuela infantil cuando las fotografías grupales mostraban a Mateo apartado. La ausencia de balbuceo habitual y la dificultad para interactuar con otros niños confirmaron la necesidad de evaluación especializada. Cucurella describe esa etapa como la más dura porque presenciar el sufrimiento del hijo genera una sensación de impotencia difícil de gestionar en paralelo con entrenamientos y partidos.
El nivel 1 implica que el niño puede desarrollar lenguaje funcional pero requiere apoyo específico en comunicación social y flexibilidad conductual. Datos de la Confederación Autismo España indican que el 62 % de las familias con niños diagnosticados en este nivel reportan estrés crónico durante los primeros cinco años posteriores al diagnóstico. La experiencia de Cucurella ilustra cómo esa carga se multiplica cuando el padre compite en la Premier League o en selecciones nacionales.

Visibilidad como herramienta de presión institucional
Cucurella reconoce que descono<|eos|>
