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El cupón de la ONCE eleva el perfil de Maro

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La decisión de la ONCE de dedicar el sorteo del 29 de julio a la playa de Maro en Nerja introduce un nuevo mecanismo de promoción territorial que va más allá de la mera difusión visual. Cinco millones de cupones reproducen la imagen de esta franja costera malagueña, integrada en la serie monográfica de playas con bandera azul que la organización mantiene desde 2025. El acto de presentación, celebrado en el Balcón de Europa entre el director provincial Marcelo Rosado y el alcalde José Alberto Armijo, pone de relieve cómo una lotería social puede convertirse en canal de visibilidad para espacios naturales protegidos.

La accesibilidad como condición previa de calidad turística

Rosado ha insistido en que la accesibilidad no requiere grandes inversiones sino planificación y mentalización. Esta afirmación conecta directamente con la realidad de los municipios costeros andaluces, donde la mayoría de las playas con bandera azul carecen de itinerarios peatonales continuos adaptados y de servicios de apoyo para personas con movilidad reducida. El cupón de Maro funciona así como recordatorio público de que la calidad turística se mide también por la capacidad de integrar a todos los visitantes sin que nadie quede atrás.

El argumento adquiere mayor peso cuando se observa que la playa de Maro linda con el Paraje Natural de los Acantilados de Maro-Cerro Gordo. Cualquier mejora en accesibilidad debe respetar la normativa de protección ambiental, lo que obliga a soluciones creativas como pasarelas elevadas de madera o sistemas de transporte eléctrico compartido. La ONCE plantea que estas intervenciones benefician al conjunto de la sociedad y no solo a un segmento concreto de la población.

Tres apariciones de Nerja en dos décadas: un indicador de consistencia

El alcalde Armijo ha recordado que esta es la tercera vez que una playa del municipio aparece en los cupones de la ONCE. Calahonda en 2006 y Burriana en 2010 precedieron a Maro. Esta recurrencia sugiere que el reconocimiento de la Bandera Azul no es un hecho aislado sino el resultado de una gestión continuada de los servicios y de la calidad del agua. Sin embargo, la visibilidad nacional que proporciona el cupón plantea la pregunta de si las administraciones locales están preparadas para absorber el posible aumento de visitantes sin comprometer la conservación del paraje.

El papel de ADEAC y la red europea de Bandera Azul

La serie Playas con bandera se apoya en los criterios establecidos por la Asociación de Educación Ambiental y del Consumidor, rama española de la Foundation for Environmental Education. Estos criterios evalúan el estado de las aguas, la seguridad de los bañistas y la existencia de servicios, pero no incorporan de forma explícita indicadores de accesibilidad universal. La intervención de Rosado señala precisamente esta laguna y propone que las futuras convocatorias de Bandera Azul incluyan la accesibilidad como requisito adicional para obtener o mantener el galardón.

La experiencia de otros destinos europeos muestra que incorporar accesibilidad desde el diseño inicial reduce costes a medio plazo y amplía el periodo de ocupación de las playas. Municipios como San Sebastián o Valencia han registrado incrementos superiores al 15 por ciento en visitantes con discapacidad tras aplicar planes de mejora integral, según datos de la propia ONCE. Nerja podría replicar estos resultados si traduce la visibilidad del cupón en políticas concretas.

Perspectivas de los distintos actores implicados

Desde el punto de vista de la ONCE, la operación refuerza su imagen de entidad comprometida con la inclusión social y con la difusión de valores ambientales. Para el Ayuntamiento de Nerja supone una promoción gratuita que llega a millones de hogares sin coste publicitario directo. Los empresarios turísticos locales ven una oportunidad de ampliar su clientela, siempre que se garantice que las infraestructuras existentes respondan a las nuevas demandas. Los colectivos de personas con discapacidad, por su parte, esperan que la campaña no quede en mera imagen y se traduzca en actuaciones reales sobre el terreno antes del verano siguiente.

Riesgos de una promoción sin acompañamiento de medidas concretas

El principal riesgo radica en que la visibilidad generada por los cinco millones de cupones supere la capacidad de respuesta de las administraciones competentes. Un incremento descontrolado de visitantes podría tensionar los recursos del paraje natural y generar conflictos entre conservación y uso recreativo. Otro riesgo es que la accesibilidad se aborde de forma fragmentaria, con rampas aisladas que no conectan entre sí y que generan frustración en lugar de facilitar el acceso real. La ONCE ha advertido que la falta de planificación integral puede neutralizar el efecto positivo de la campaña.

Escenarios futuros y necesidad de coordinación interadministrativa

Si las distintas administraciones implicadas logran coordinarse, Maro podría convertirse en un modelo de playa accesible dentro de un espacio protegido. Esto requeriría un plan de ordenación que combine pasarelas adaptadas, señalización en braille y audio, y servicios de asistencia personal durante los meses de mayor afluencia. A escala autonómica, la Junta de Andalucía podría establecer incentivos fiscales para aquellos municipios que certifiquen mejoras de accesibilidad en playas con Bandera Azul. A nivel estatal, la ONCE propone que el distintivo europeo incorpore criterios de inclusión como requisito obligatorio a partir de 2028.

El sorteo del 29 de julio distribuirá 500.000 euros al número premiado más serie, además de otros premios secundarios. Más allá de los números, la verdadera prueba de éxito de esta iniciativa se medirá por el grado en que las administraciones conviertan la imagen reproducida en cinco millones de cupones en mejoras tangibles para quienes visitan la playa de Maro.

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