La ausencia de Carlos Alcaraz por lesión en la muñeca no solo reduce el atractivo deportivo de los torneos, sino que genera pérdidas directas en taquilla. Prakash Amritraj, comentarista principal de Tennis Channel, ha confirmado tras consultar con directores de eventos que la presencia del murciano determina de forma decisiva las ventas reales de entradas, independientemente de su resultado en la pista. Esta dependencia económica revela hasta qué punto el circuito post-Big 3 carece de otros reclamos capaces de sustituir su combinación de títulos, estilo y conexión con el público.

El Masters 1000 de Montreal ya sufre las bajas simultáneas de Alcaraz, Djokovic y Sinner, lo que anticipa una edición con menor afluencia. Los organizadores observan cómo la mera confirmación de participación del español eleva las cifras de venta, mientras su retirada las reduce de inmediato. Esta dinámica obliga a replantear la distribución de presupuestos y la búsqueda de nuevos referentes antes de que la recuperación de Alcaraz permita su regreso previsto en Cincinnati.
Dependencia económica del circuito
Con 23 años, Alcaraz ha pasado de ser un talento diferencial a convertirse en motor comercial del tenis masculino. Su lesión ha servido para cuantificar esa huella: torneos enteros ajustan expectativas de ingresos según su estado físico. La preparación para defender el título en el US Open añade presión adicional, ya que cualquier retraso en Cincinnati afectaría tanto el rendimiento como la rentabilidad de eventos intermedios. El tenis actual mide su salud competitiva también en términos de viabilidad económica.
