Un derbi resuelto desde los once metros
El Europa se clasificó para la final de la 40.ª edición del Torneig d’Històrics tras imponerse al Sant Andreu en una tanda de penaltis en la que el portero Nil resultó decisivo al detener dos lanzamientos. El equipo graciencista se ganó así el derecho a disputar el título frente al Badalona, después de un encuentro de alta exigencia física, muy disputado y sin un dominador claro durante los 90 minutos reglamentarios.
El choque respondió al guion habitual de un derbi con mucho contacto y escaso margen para la construcción limpia. El Sant Andreu llevó más tiempo el balón en varios tramos y trató de orientar el partido hacia zonas de ataque más controladas, mientras que el Europa sostuvo el pulso desde la intensidad y la capacidad para resistir en momentos de inferioridad territorial. La primera ocasión relevante fue para los europeos, cuando Marc Anglès lanzó un córner cerrado que estuvo cerca de convertirse en gol olímpico, aunque Ramón Juan logró desviar el balón con apuros.

Cuando el descanso ya se acercaba, el Sant Andreu golpeó primero. Alexis ejecutó un saque de esquina y Tovar apareció con determinación en el área para enviar el balón a la red y establecer el 1-0. Ese tanto obligó al Europa a modificar su planteamiento tras el paso por vestuarios, con un inicio de segunda parte más ambicioso y una presencia ofensiva más sostenida en campo rival.
La reacción del equipo de Gràcia tuvo una base clara: mayor ritmo, más agresividad en la presión y una mejor ocupación de los espacios interiores. Aunque el Sant Andreu siguió generando aproximaciones con la intención de ampliar su ventaja, el Europa fue creciendo en el partido y estuvo cerca del empate en un mano a mano de Cadenas que Ramón Juan resolvió con una intervención determinante. Poco después, Mascaró probó fortuna con un disparo potente que salió desviado, preludio de la acción que cambió el marcador.
Cadenas firmó entonces el 1-1 con una falta directa ejecutada con precisión, suficiente para batir al guardameta y devolver el equilibrio a un duelo que ya caminaba hacia un desenlace ajustado. El Europa mantuvo la presión hasta el final y todavía rozó el triunfo en un remate de cabeza a la salida de un córner que obligó a otra gran parada de Ramón Juan. Sin más goles en el tiempo reglamentario, la eliminatoria se resolvió desde los once metros, donde la eficacia y la lectura de Nil dieron al Europa el pase a una final de fuerte carga simbólica en un torneo que exige cada detalle. El cruce decisivo ante el Badalona medirá ahora la capacidad del conjunto graciencista para sostener ese nivel competitivo en un contexto todavía más exigente.
