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El Fabril rescata un punto en Riazor con una reacción liderada por Rubén López

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El Fabril sumó su primer punto de la temporada en su estreno como local en Primera Federación tras empatar 1-1 ante el Cacereño en Riazor. El filial deportivista tuvo que corregir un comienzo inseguro, reaccionó después de encajar el gol y encontró la igualada gracias a un espectacular zurdazo de Rubén López. El resultado deja una sensación doble: el equipo de Manuel Pablo demostró capacidad para levantarse, pero también evidenció que todavía necesita ganar contundencia para competir con regularidad en la categoría.

La noche terminó con el Cacereño lamentando sus oportunidades y con el Fabril valorando un empate que, por el desarrollo del encuentro, pudo haber sido tanto una victoria como una derrota. El conjunto blanquiazul controló buena parte del juego durante la segunda mitad, aunque no transformó ese dominio en suficientes llegadas claras. En el añadido, Álex Marqués evitó incluso que los visitantes se llevaran los tres puntos con una intervención decisiva bajo palos.

Un inicio marcado por las dudas defensivas

El Fabril salió con la intención de asumir el mando mediante la posesión, pero su propuesta quedó condicionada muy pronto por la falta de firmeza en los duelos. A los siete minutos, un envío largo provocó dos disputas perdidas, primero por Manu Serrano y después por Samu Fernández, antes de que Iker Vidal cometiera un error como último defensor. Marqués sostuvo al filial en el mano a mano y evitó un golpe todavía más temprano.

Aquella acción no fue un episodio aislado. El Cacereño identificó la inseguridad local y elevó la intensidad en los balones divididos. Chit, especialmente incómodo para la defensa deportivista, asistió a Tellechea para que marcara el 0-1 cuando apenas se había cumplido un cuarto de hora. El tanto reflejó una diferencia de madurez competitiva: el visitante castigó una cadena de pequeños errores y el Fabril no logró imponer el ritmo técnico que pretendía.

Además, Manuel Pablo perdió a Serrano, lesionado en la jugada del gol. El debutante Ferran Seco tuvo que entrar antes de lo previsto, añadiendo otra dificultad a una tarde que exigía una reacción inmediata. El reto no era únicamente remontar el marcador, sino evitar que el equipo se desconectara, una preocupación que el técnico ya había señalado en la previa.

El Fabril rescata un punto en Riazor con una reacción liderada por Rubén López

El empuje de Riazor cambia el escenario

La reacción llegó antes del descanso y tuvo en Álvaro Fraga a uno de sus principales argumentos. El futbolista de Valdoviño encontró espacios aprovechando los descensos de Martín Ochoa y apareció varias veces en zonas peligrosas. Probó primero tras un centro de Koke San José, después con una volea desde la frontal que obligó a intervenir a Nieves y finalmente con un remate de cabeza sin la dirección necesaria.

Guerrero también convirtió el costado derecho en una fuente constante de progresión. Su capacidad para ganar metros permitió al Fabril instalarse más arriba y trasladó al Cacereño la presión que había soportado el equipo local durante el primer cuarto de hora. Riazor empezó a empujar y el partido adquirió otra fisonomía: el filial ya no corría detrás del encuentro, sino que intentaba conducirlo.

La insistencia incluso desembocó en una acción polémica. Ochoa cayó dentro del área y el árbitro revisó la jugada mediante el videoarbitraje, aunque finalmente decidió no señalar penalti. Más allá de la decisión, la secuencia confirmó que el Fabril había logrado llevar el juego hacia el campo rival y que el Cacereño comenzaba a defender más cerca de su portería.

Rubén López pone firma a la respuesta

El empate llegó cinco minutos después de la reanudación y resumió el cambio de dinámica. Guerrero aceleró hasta la línea de fondo, encadenó un remate fallido con un pase atrás y encontró en la frontal a Rubén López. El centrocampista se acomodó el balón y conectó un zurdazo directo a la escuadra, imposible para Nieves. Fue un gol de calidad individual, pero también la consecuencia de una presión sostenida que terminó desordenando al rival.

Rubén no solo aportó la acción decisiva. Durante el encuentro pidió el balón, ordenó las posesiones y trató de dar continuidad a los ataques del filial. Su influencia resultó especialmente importante porque el Fabril necesitaba un punto de referencia capaz de transformar el dominio territorial en control real. El gol premió esa responsabilidad y devolvió al equipo la confianza que había perdido tras el 0-1.

La remontada pareció posible poco después. En una jugada a balón parado, Samu Fernández quedó completamente libre en el área pequeña, pero envió fuera su cabezazo cuando tenía todo a favor. Esa ocasión resume uno de los problemas que pueden marcar la evolución del equipo: el Fabril genera situaciones, aunque todavía debe mejorar la precisión en los metros donde se deciden los partidos.

Un punto útil, pero también una advertencia

El desgaste terminó condicionando el tramo final. Guerrero, uno de los jugadores más profundos de la tarde, tuvo que abandonar el campo acalambrado por el esfuerzo, como ya le había ocurrido en Mérida. Justino y Domínguez renovaron el ataque, pero el equipo perdió parte de la velocidad que había permitido superar líneas. El Fabril mantuvo la pelota, aunque ya no encontró la misma profundidad y sus principales intentos llegaron desde media distancia, sin precisión suficiente.

La última gran ocasión perteneció al Cacereño en el tiempo añadido. Marqués, que ya había evitado el 0-1 en el inicio, respondió con una mano firme y protegió el empate. Su actuación tuvo un valor añadido: sostuvo al equipo en los momentos de mayor incertidumbre y confirmó que el punto también se construyó desde la portería.

El estreno en Riazor deja, por tanto, una conclusión más compleja que la de un simple reparto de puntos. El Fabril mostró personalidad para reaccionar, encontró en Rubén López un líder futbolístico y consiguió que su estadio empujara en la segunda mitad. Pero la debilidad en los duelos defensivos, la lesión temprana de Serrano, el cansancio de sus jugadores más verticales y la falta de eficacia ante la portería rival revelan los ajustes pendientes. En Primera Federación, la posesión puede abrir el camino, pero la categoría exige completar cada jugada con mayor dureza, precisión y continuidad.

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