Maverick Viñales afronta el momento más incierto de su carrera en MotoGP. El piloto de Roses asegura que KTM le envió un contrato para continuar en 2027, que él firmó pese a considerarlo poco favorable, y que dos semanas después la fábrica le comunicó que el documento no era válido. Según su versión, el equipo ya había elegido a Fabio Di Giannantonio para ocupar su plaza.

Una relación rota antes de Silverstone
La disputa contractual se suma a una temporada discreta, marcada por las lesiones y la falta de adaptación a la KTM. Su mejor resultado desde la llegada al fabricante austríaco es un cuarto puesto. Además, la doble fractura sufrida en el hombro izquierdo en Sachsenring todavía condiciona su pilotaje: esta primavera necesitó una nueva intervención por el desplazamiento de un tornillo y ahora vuelve a estar bajo revisión médica.
Varios medios apuntan a que KTM estudia apartarlo antes del Gran Premio de Silverstone y situar en su lugar a Pol Espargaró. Viñales lo niega y sostiene que cumplirá su contrato hasta final de año, pero también ha admitido que no puede pilotar en condiciones óptimas y que incluso contempla consultar a los médicos de Marc Márquez. Una eventual operación podría impedirle competir, al margen de cualquier decisión del equipo.
El conflicto no es un episodio aislado. Viñales ya rompió con Bluesens Avintia en 2012, abandonó Yamaha tras la polémica de 2021 y dejó Aprilia después de conseguir allí su única victoria. Su trayectoria combina un talento probado —26 triunfos y 75 podios— con rupturas frecuentes cuando se deteriora la confianza. Esa pauta explica la gravedad de la crisis actual: con el mercado de 2027 prácticamente cerrado, KTM no solo amenaza su presente, sino también la última vía de continuidad en la categoría reina. Viñales descarta Superbikes, pero podría haber disputado ya su última carrera de MotoGP.
