El Getafe puso fin a su preparación veraniega con un empate 1-1 ante el Tottenham Hotspur, en un partido disputado a puerta cerrada en la ciudad deportiva del conjunto londinense. El encuentro, condicionado por un formato poco habitual de dos partes de 35 minutos, permitió al equipo madrileño repartir esfuerzos después de la exigente y accidentada cita de hace unos días en Mónaco. El resultado deja al conjunto azulón con una última prueba competitiva antes de afrontar el debut liguero del próximo sábado frente al Deportivo Alavés.
Un primer tiempo sin espacios ni ocasiones
El Tottenham asumió desde el inicio el dominio territorial, una situación previsible ante un rival de la Premier League y en su propio campo de entrenamiento. Sin embargo, la posesión local no se tradujo en un volumen relevante de ocasiones. El ritmo fue lento y las aproximaciones a las áreas escasas, en un contexto propio de dos equipos que todavía acumulan la carga física de la pretemporada.
La primera mitad transcurrió prácticamente sin remates claros. El único disparo entre los tres palos llegó en el minuto 35, cuando Ben Davies ganó la posición en un saque de esquina y conectó un potente cabezazo. David Soria respondió con una intervención de reflejos a corta distancia y evitó que el Tottenham se marchara al descanso por delante. La parada confirmó el papel del guardameta, que volvió a mostrarse atento en un partido con poco trabajo, pero en el que cada acción podía resultar decisiva.
El descanso fue especialmente breve debido al formato pactado para el amistoso. Tras la reanudación, el Getafe elevó ligeramente su intensidad y comenzó a encontrar más continuidad con el balón. Alberto Risco protagonizó el primer aviso visitante con una conducción en la que superó líneas y terminó disparando por encima del larguero. La acción del canterano reflejó el cambio de actitud del equipo madrileño, más dispuesto a asumir riesgos y a discutir el control del encuentro.

El balón parado mantuvo vivo al Tottenham
El conjunto londinense respondió en el minuto 40 con una jugada ensayada a la salida de un córner. La acción generó una secuencia confusa dentro del área del Getafe, resuelta de nuevo por David Soria. Los locales insistieron a través de la estrategia, una vía que les permitió acercarse con mayor peligro que mediante el juego elaborado.
En el minuto 50, una falta en la frontal del área impactó con fuerza contra la barrera azulona. Poco después, en el 55, Moore cabeceó desviado. El Tottenham acumulaba llegadas, pero no lograba transformar su superioridad territorial en una ventaja estable. El Getafe, por su parte, protegía bien su área y esperaba el momento para atacar con mayor velocidad, una fórmula que acabaría dándole resultado.
Una combinación precisa y una respuesta inmediata
El 0-1 llegó en el minuto 56, en la jugada más destacada del partido. Terrats filtró un pase hacia Alberto Risco, que combinó con Curro mediante una pared rápida. El centrocampista recibió la devolución en el espacio y conectó una volea de primeras que superó al guardameta Kinsky. La acción reunió los elementos que el Getafe había mostrado con cuentagotas hasta entonces: circulación vertical, movilidad entre líneas y decisión en el último gesto.
La ventaja visitante, no obstante, duró apenas cuatro minutos. En el 60, Gallagher encontró un espacio en la frontal y colocó un disparo raso, potente y ajustado junto al poste izquierdo. Soria se estiró, pero no pudo evitar el empate. La reacción del Tottenham evidenció que el Getafe todavía necesitaba sostener durante más tiempo sus buenos momentos y reducir la distancia entre una acción ofensiva y la siguiente.
En los diez minutos finales el marcador ya no volvió a moverse. El tramo final tuvo un valor principalmente preparatorio: ambos equipos administraron esfuerzos y el Getafe pudo completar la última prueba sin añadir nuevos jugadores a su lista de lesionados. Después de un verano marcado por la exigencia física y por el contratiempo sufrido en Mónaco, cerrar el calendario con una actuación competitiva en Londres ofrece al equipo una referencia útil, aunque el empate no permite extraer conclusiones definitivas sobre su nivel.
La competición ya marca el calendario
El amistoso sirvió también para comprobar el estado de una plantilla que afrontó una rotación masiva respecto al compromiso anterior. Esa gestión de minutos era uno de los objetivos centrales de la jornada, por encima de la búsqueda de un resultado. La participación de jóvenes como Risco aporta una señal positiva para el cuerpo técnico, mientras que la actuación de Soria subraya la importancia de mantener certezas en la portería cuando el margen de preparación se reduce.
Con el duelo ante el Tottenham, el Getafe da por terminada la fase de pruebas. El próximo sábado comenzará la competición oficial frente al Alavés, en un escenario distinto y con exigencias mayores: los puntos tendrán un valor inmediato, el ritmo será más alto y los errores defensivos tendrán consecuencias directas. El empate en Londres deja una última impresión equilibrada: el equipo mostró capacidad para competir, encontró una acción de calidad para adelantarse y resistió buena parte de las amenazas locales, pero deberá trasladar esas virtudes a un contexto liguero sostenido durante los noventa minutos.
