El Ibex 35 inició este lunes la sesión con una caída del 0,14%, hasta los 20.129,10 puntos, pero logró mantenerse por encima de la cota de los 20.100 enteros tras encadenar tres cierres consecutivos en negativo. El movimiento refleja una toma de beneficios moderada después de que el selectivo español alcanzara el pasado martes, 11 de agosto, un máximo histórico de cierre en 20.213,60 puntos. La corrección acumulada ha sido limitada y el balance de la semana anterior terminó con un descenso del 0,096%.
En la apertura, Amadeus encabezaba las pérdidas con un retroceso del 0,94%, seguida de Puig Brands, que bajaba un 0,76%. En sentido contrario, ArcelorMittal avanzaba un 1,51% y ACS ganaba un 1,10%. La evolución dispar de los valores apunta a un mercado sin una tendencia sectorial dominante, en una jornada de escasas referencias económicas y con volúmenes habitualmente reducidos por el periodo estival.

Una pausa tras los máximos
El ajuste de los últimos días no altera, por ahora, la fortaleza acumulada del índice en 2026. Superado el ecuador de agosto, el Ibex 35 registra una revalorización del 16,4%, una ganancia que eleva la sensibilidad del mercado ante cualquier señal de desaceleración económica, cambio monetario o revisión de expectativas empresariales. Después de una subida de esa magnitud, una fase de consolidación puede responder tanto a la recogida de beneficios como a la falta de nuevos catalizadores inmediatos.
La jornada se presenta como un compás de espera antes de una semana con indicadores relevantes en Estados Unidos y Europa. Este lunes, los inversores seguirán el índice manufacturero Empire State y el indicador de confianza del mercado inmobiliario elaborado por la NAHB en Estados Unidos. Aunque ambos datos tienen un alcance más limitado que otros indicadores de actividad o empleo, pueden aportar señales sobre la evolución de la industria y de la demanda residencial estadounidense.
La agenda ganará intensidad el martes con la publicación de la producción industrial de Estados Unidos. El miércoles se conocerá el dato de inflación de la eurozona y, además, la Reserva Federal divulgará las actas de su última reunión de política monetaria. El viernes concentrará las lecturas preliminares de los PMI compuestos de las principales economías, datos que permitirán valorar si la actividad mantiene un ritmo suficiente para sostener los beneficios empresariales sin reavivar las presiones inflacionistas.
El mercado mira a la Reserva Federal
Las actas de la Fed serán especialmente observadas por su capacidad para precisar el debate interno sobre los tipos de interés. Tras las últimas cifras de inflación y empleo, el mercado descuenta mayoritariamente que la institución mantendrá sin cambios el precio del dinero en su reunión de septiembre. Según la herramienta FedWatch de CME Group, la probabilidad asignada a conservar los tipos entre el 3,50% y el 3,75% se situaba en el 69,9%, frente a un 30,1% para una subida de 25 puntos básicos.
Esta expectativa contribuye a explicar la cautela actual de las bolsas. Una pausa en los tipos podría ofrecer estabilidad a las valoraciones y a la financiación empresarial, pero las actas servirán para comprobar si esa lectura coincide con la visión de los miembros del banco central. Los inversores también evaluarán si la evolución de la inflación permite prolongar ese escenario o si la resistencia del empleo y del consumo obliga a mantener una postura más restrictiva durante más tiempo.
Santander prepara la integración de Webster
En el plano corporativo, Banco Santander prevé ejecutar esta semana la adquisición de la estadounidense Webster Financial, una vez obtenidas las autorizaciones de los reguladores y de los accionistas de la entidad. El grupo estima que la fusión legal se producirá el jueves 20 de agosto, después de recibir a principios de mes el visto bueno de la Reserva Federal. Antes de la apertura bursátil de esa jornada, S&P Dow Jones tiene previsto excluir a Webster del índice S&P MidCap 400.
La operación llega después del cierre, en mayo, de la compra de TSB a Banco Sabadell. La sucesión de movimientos subraya el peso de la expansión y la reorganización internacional en la estrategia del banco, aunque la integración de adquisiciones sigue siendo un elemento que el mercado suele vigilar por sus costes, sinergias y posibles efectos sobre el capital. En paralelo, Santander, CaixaBank y BBVA compiten por captar la liquidez de las grandes fortunas, según publicó Expansión, al situar este segmento entre sus áreas de crecimiento prioritario.
También figuraba entre las referencias empresariales Telefónica, cuyo accionista saudí STC repartirá el jueves un dividendo total de 2.746,2 millones de riales saudíes, equivalentes a 634,9 millones de euros. En el Mercado Continuo, DIA centraba la atención tras las declaraciones de su consejero delegado, Martín Tolcachir, quien señaló que la compañía revisará en 2027 los objetivos de su plan estratégico y ve margen para acelerar las aperturas en España. La empresa analiza asimismo su posición en el debilitado mercado argentino.
Europa sube con cautela y Asia respalda el tono
Las principales plazas europeas mostraban un comportamiento ligeramente más favorable que Madrid. El DAX alemán avanzaba un 0,14%, el FTSE 100 británico subía un 0,25%, el Euro Stoxx 50 ganaba un 0,2% y el FTSE MIB italiano progresaba un 0,28%, mientras el CAC 40 francés cotizaba con leves descensos. Los futuros de Wall Street anticipaban una apertura mixta, con el Dow Jones más rezagado y ligeras ganancias previstas para el S&P 500 y el Nasdaq.
En Asia, el Nikkei 225 de Tokio cerró con una subida del 0,7%, hasta 69.194 puntos, después de conocerse que el PIB japonés creció un 0,3% en el segundo trimestre, dos décimas menos que en el anterior. La tasa anual se moderó al 1,1%. El Kospi de Seúl avanzó un 2,42% y el CSI 300 chino subía alrededor de un 1,5%, ofreciendo un apoyo parcial al sentimiento inversor global.
En materias primas, el Brent bajaba un 0,15%, hasta 88,39 dólares por barril, y el West Texas caía un 0,48%, hasta 81,09 dólares. Los precios recogían la preocupación por la demanda mundial y el estancamiento de las conversaciones entre Estados Unidos e Irán. El oro al contado subía un 0,53%, hasta 4.399 dólares por onza, mientras el euro se cambiaba por 1,1594 dólares. La combinación de renta variable contenida, petróleo a la baja y oro al alza retrata un mercado prudente, pendiente de los próximos datos antes de definir una dirección más clara.
