La victoria de la selección española en el Mundial ha generado expectativas sobre un posible impulso económico adicional de entre 2.000 y 4.000 millones de euros en los próximos seis meses. Un informe de iBanFirst destaca que este efecto se derivaría principalmente del aumento de las exportaciones y del gasto turístico internacional, impulsado por una mayor visibilidad de la marca país. Históricamente, los países campeones han registrado incrementos temporales en su PIB durante los dos trimestres siguientes al torneo, aunque estos repuntes suelen ser limitados y dependen de factores estructurales previos.
Exportaciones como principal motor
Las ventas de bienes y servicios al exterior representaron en 2025 el 36,6 % del PIB español, equivalentes a 617.000 millones de euros. Un incremento modesto del 0,5 % en este capítulo añadiría más de 3.000 millones de euros a la economía. El turismo, por su parte, podría sumar otros 1.000 millones si el gasto de visitantes internacionales crece apenas un 1 %. Estos cálculos asumen que las empresas españolas logren capitalizar la atención internacional sin retrasos en la adaptación de sus estrategias comerciales.
El director general de iBanFirst en España, Luis Miguel García, señala que muchas pymes carecen de departamentos especializados para gestionar la internacionalización. En la práctica, directivos y empleados asumen simultáneamente tareas de contabilidad, negociación con proveedores y relaciones bancarias, lo que reduce la capacidad de respuesta ante oportunidades de mercado.

Limitaciones de la economía real
A pesar del liderazgo de España en el crecimiento de la eurozona, persisten desequilibrios como el estancamiento de la productividad, la erosión del poder adquisitivo por el encarecimiento de la energía y el transporte, y una crisis de acceso a la vivienda. Estos problemas no se resuelven con el efecto temporal de un éxito deportivo. García advierte que los triunfos futbolísticos a menudo actúan como un factor que oculta debilidades estructurales más profundas en la economía real.
La situación española no es aislada. El PIB de la eurozona enfrenta presiones bajistas derivadas de la demografía, la baja productividad y la insuficiente inversión en inteligencia artificial y capital humano. Todos los países de la zona comparten estos retos, por lo que el impulso del fútbol, aunque positivo, no altera las trayectorias de fondo.
Riesgos de divisa para las pymes
La exposición al riesgo cambiario representa una vulnerabilidad significativa para las pequeñas y medianas empresas. Muchas de ellas no cuentan con mecanismos para gestionar fluctuaciones en los tipos de cambio, lo que puede erosionar márgenes cuando se producen variaciones relevantes. El informe subraya la necesidad de formación específica en este ámbito, ya que las herramientas financieras avanzadas siguen concentradas en grandes corporaciones.
De cara a 2030, cuando España organice el Mundial junto a Portugal y Marruecos, las empresas deberán prepararse para operar con nuevas divisas como el dírham marroquí. La mitad de la inversión prevista para ese evento se destinará a infraestructuras, lo que podría generar presiones sobre costes de mano de obra y materiales, afectando los márgenes de las compañías locales si no se planifica con antelación.
Preparación empresarial y perspectiva a largo plazo
El verdadero riesgo económico del torneo no radica en el gasto público directo, sino en los costes indirectos que podrían recaer sobre el tejido productivo. Las empresas que no incorporen la gestión de divisas como variable estratégica en sus operaciones internacionales corren el peligro de perder competitividad. El informe recomienda acercar a las pymes instrumentos de cobertura que hasta ahora han estado reservados a entidades de mayor tamaño.
La capacidad de España para convertir el éxito deportivo en beneficios sostenibles dependerá, en última instancia, de la preparación previa del sector privado y de la corrección gradual de los desequilibrios estructurales que ya arrastraba la economía antes del Mundial.
