El Levante puso fin a su preparación estival con un triunfo por 1-3 frente al Castellón en la Ciudad Deportiva de La Coma, un partido a puerta cerrada que confirmó la buena respuesta competitiva del equipo de Luis Castro a una semana del estreno liguero en Cornellà ante el Espanyol. La tarde dejó como protagonistas a Iván Romero, autor de un doblete, y a Nacho Pérez, que cerró el marcador en el tramo final con un cabezazo tras saque de esquina.
Un inicio intenso y un golpe temprano
Desde el primer minuto, el Levante asumió el partido con ritmo alto y una alineación que dejó entrever aspiraciones de once titular. La propuesta encontró premio muy pronto: Carlos Álvarez filtró un pase entre líneas y Romero definió con acierto para abrir el marcador en el minuto cinco. El conjunto granota dispuso después de opciones para ampliar la ventaja, pero le faltó precisión en los metros finales.
La respuesta del Castellón llegó tras un tramo de control levantinista y en una fase del encuentro marcada por una desconexión defensiva del equipo visitante. Hamza Bellari recuperó un balón en zona ofensiva y cedió a Antonio Gala, que empató con un disparo desde la frontal superada la media hora. El gol equilibró un duelo que hasta entonces parecía inclinarse con claridad hacia el conjunto de Luis Castro.

Romero volvió a marcar diferencias
Tras el descanso, el Levante recuperó la iniciativa y encontró pronto el segundo tanto. Romero volvió a aparecer con una definición eficaz ante el portero para firmar su doblete y devolver la ventaja a su equipo. Más allá del marcador, el dato relevante fue la continuidad de su producción ofensiva en un contexto de exigencia creciente, justo cuando la plantilla entra en la fase decisiva de la preparación.
El Castellón trató de mantenerse dentro del encuentro con varios cambios y una estructura más rotatoria, mientras el Levante sostuvo la presión y mantuvo mayor control territorial. La lectura del amistoso fue clara: el equipo granota mostró mayor precisión en ataque, más automatismos en la circulación y una intensidad superior en los momentos clave, aunque también dejó espacios que un rival con más acierto habría podido castigar.
El cierre que buscaba Luis Castro
El tercer gol llegó a diez minutos del final y terminó de decantar el ensayo. Olasagasti ejecutó un córner y Nacho Pérez se impuso por arriba para conectar un remate de cabeza que sentenció prácticamente el choque. Ese tanto permitió al Levante administrar con tranquilidad el tramo final y cerrar la pretemporada con una victoria de peso simbólico, no por el resultado en sí, sino por la sensación de solidez que dejó el equipo en su última prueba.
El encuentro también tuvo un valor contextual importante. Luis Castro había dirigido por la mañana otro compromiso en Buñol ante el filial, de modo que la jornada sirvió para acumular minutos y seguir ajustando cargas en una plantilla que entra en el tramo más sensible antes del inicio de la Liga. En ese marco, el triunfo ante el Castellón refuerza la idea de un Levante con recursos ofensivos, margen de corrección en algunos desajustes y una base competitiva reconocible para llegar con mejores sensaciones al debut en Cornellà.
