El Málaga afronta en Estepona una semana decisiva para elevar su preparación antes del inicio de la competición. El equipo de Juanfran Funes ha trasladado allí su concentración, una etapa concebida no solo para intensificar el trabajo físico y táctico, sino también para fortalecer la convivencia del vestuario. El calendario incluye dos amistosos exigentes: el jueves 6 de agosto contra el Al-Arabi, a las 20:00 horas en el Marbella Football Center, y el viernes 7 frente al Ceuta, desde las 19:00 en el Alfonso Murube, dentro del Trofeo de Feria.

Ramón Enríquez vuelve al grupo
La principal noticia del segundo día de trabajo fue el regreso de Ramón Enríquez al entrenamiento colectivo. El centrocampista completó la sesión con normalidad después de perderse los dos primeros amistosos del verano. Su evolución refuerza el optimismo del cuerpo técnico, aunque el club mantiene una gestión prudente de sus cargas tras las lesiones que han interrumpido su continuidad en las últimas temporadas. El objetivo es que pueda completar una pretemporada estable y llegar en condiciones óptimas al estreno liguero.
Alfonso Herrero también progresa favorablemente y ya participa de forma parcial con el grupo, acelerando su puesta a punto. Su reincorporación gradual permite avanzar sin asumir riesgos innecesarios, especialmente en una fase en la que el Málaga necesita aumentar el ritmo sin comprometer la disponibilidad de sus jugadores.
La sesión dejó igualmente algunos contratiempos. Pablo Arriaza se ausentó por una gastroenteritis y Juan Cruz continúa recuperándose de una sobrecarga en los isquiotibiales de la pierna derecha. Juanpe, Murillo y Moussa siguen sus respectivos procesos de recuperación. El resto de la plantilla trabajó con normalidad, incluidos Álex Pastor y Einar Galilea. Con dos pruebas consecutivas por delante, el Málaga tendrá una primera referencia clara sobre el nivel alcanzado durante este tramo central de la pretemporada.
