El Mundial femenino regresa este 4 de septiembre en Berlín con Estados Unidos como principal referencia y una colección de récords que permite medir la dimensión de su dominio. La selección estadounidense suma 30 victorias consecutivas y no pierde desde 2006, cuando Rusia la derrotó antes de caer en la final ante Australia. Su hegemonía explica que Estados Unidos y la Unión Soviética hayan conquistado 17 de las 19 ediciones disputadas.

Récords que siguen esperando sucesora
El registro individual más singular pertenece a Erika Dobrovicova, única jugadora que ha firmado un triple-doble en la historia del torneo: 24 puntos, 10 rebotes y 10 asistencias contra España en 1994. Tres décadas después, ninguna participante ha repetido la hazaña. También permanece vigente la marca de Sue Bird, única campeona mundial en cuatro ocasiones, aunque Breanna Stewart podría igualarla si Estados Unidos vuelve a ganar. Bird seguirá el torneo desde la dirección del equipo y como embajadora.
La historia del campeonato, sin embargo, no se reduce a la potencia estadounidense. Brasil rompió el duopolio en 1994, liderado por Magic Paula, Hortencia Macari y Janeth Arcain, mientras Australia hizo lo propio en 2006 con Lauren Jackson y Penny Taylor. Corea del Sur comparte con Estados Unidos el récord de 17 participaciones consecutivas y alcanzó dos finales, en 1967 y 1979, ambas perdidas ante las estadounidenses.
Entre las novedades de esta edición destaca el regreso de Italia, que llevaba más de treinta años sin disputar el Mundial. El torneo también volverá a poner en valor el legado de Hortencia, máxima anotadora histórica con un promedio de 25,1 puntos por partido y autora de la máxima anotación en un encuentro: 46 puntos frente a Yugoslavia en 1983. Sus cifras muestran que la historia del Mundial también se ha escrito lejos del dominio de las selecciones más laureadas.
