El Sevilla FC atraviesa tres años de lucha constante contra el descenso, con cambios frecuentes de entrenador y una economía limitada que condiciona cualquier ambición mayor. Gabriel Suazo, capitán chileno del equipo, ha fijado con claridad el rumbo inmediato: evitar el sufrimiento vivido la temporada anterior. Tras el empate sin goles ante el Córdoba en el trofeo Puertas, el lateral zurdo explicó que el club debe avanzar paso a paso, consolidando la idea de Luis García Plaza sin fijar metas lejanas que generen presión innecesaria.

Esta postura refleja una estrategia pragmática ante la realidad del club andaluz. En lugar de prometer ascensos o clasificaciones europeas, Suazo propone objetivos cortos: mantener la portería a cero, marcar goles y mejorar el rendimiento colectivo de forma progresiva. El director deportivo José Ignacio Navarro ya había señalado que solo cuando la plantilla esté completa el 1 de septiembre se podrá definir el objetivo final, lo que refuerza la necesidad de prudencia en un momento de reconstrucción.
Respecto a la posible competencia con Oso en el lateral izquierdo, Suazo destacó la complementariedad de ambos perfiles y deseó al compañero un buen futuro, sin entrar en detalles sobre su renovación. La declaración del chileno transmite madurez institucional: en un Sevilla marcado por la inestabilidad, priorizar la estabilidad y el crecimiento gradual resulta más realista que cualquier anuncio grandilocuente.
